domingo 8 de noviembre de 2009

Czstochowa: la Imagen arrestada


"Czestochowa es un sitio especial para los polacos. En cierto sentido se identifica con Polonia y con su historia, sobre todo con la historia de las luchas por la independencia nacional. Aquí se encuentra el santuario de la nación, llamado Jasna Góra. Clarus mons, Claromonte: este nombre, que se refiere a la luz que disipa las tinieblas, adquirió un significado particular para los polacos que vivieron en los tiempos sombríos de las guerras, de los desmembramientos territoriales y de las ocupaciones. Todos sabían que la fuente de esta luz de esperanza era la presencia de María en su milagrosa imagen. (...) Así sucedió, quizá por primera vez, durante la invasión de los suecos, que pasó a la historia con el apelativo de diluvio; en aquellas circunstancias --algo significativo-- el santuario se convirtió en una fortaleza que el invasor no logró conquistar. La nación consideró este hecho como una promesa de victoria. La fe en la protección de María dio a los polacos la fuerza para derrotar al invasor. Desde entonces, el santuario de Jasna Góra se ha convertido en cierto sentido en el baluarte de la fe, del espíritu, de la cultura y de todo lo que determina la identidad nacional.
Así ocurrió especialmente durante el largo período en que se perdió la soberanía del Estado y su territorio quedó desgajado. A esto se refería Pío XII durante la Segunda Guerra Mundial, cuando afirmaba: Polonia no ha desaparecido y no desaparecerá.
Porque Polonia cree, Polonia reza, Polonia tiene Jasna Góra. Gracias a Dios esas palabras se cumplieron.
Sin embargo, más tarde hubo otro período oscuro en nuestra historia, el de la dominación comunista. Las autoridades del partido eran conscientes de lo que significaban para los polacos Jasna Góra, la Imagen milagrosa y la ferviente devoción mariana que había en su entorno desde los inicios. Por eso, cuando por iniciativa del episcopado, y especialmente del cardenal Stefan Wyszyñski, salió de Czstochowa la peregrinación de la Imagen de la Virgen Negra para visitar todas las parroquias y comunidades de Polonia, las autoridades comunistas hicieron todo lo
posible para impedir esta visita. Cuando la Imagen fue arrestada, por la policía, la peregrinación continuo con el marco vacío, y su mensaje se hizo más elocuente aún....
En aquel marco sin imagen se podía leer una señal muda de la falta de libertad religiosa. La nación sabía que tenía derecho a ella y rezó aún más para obtenerla.
Aquella peregrinación duro casi veinticinco años y produjo entre los polacos un extraordinario fortalecimiento en la fe, en la esperanza y en la caridad."

Juan Pablo II
( Fragmento de Levantaos, vamos!)

Derribe Ud. ese Muro Sr Castro!

( Imagen Luis Cruz Azaceta- "Balseros")


"A 20 años de la caída del Muro de Berlín y mientras el mundo festeja ese inolvidable momento, la población toda de Cuba merece y espera su libertad ....

¡Derribe Ud. ese Muro, Sr. Castro!"

artículo completo aquí

sábado 26 de septiembre de 2009

Pavarotti- Domingo y Carreras le cantan a Sinatra

inolvidable versión de My Way

Horacio: Oda X del libro 2º

Acertarás más en la vida, Licinio, si no estás siempre
aventurándote hacia alta mar y si no te acercas
en exceso a la costa poco fiable por recelo
y horror al temporal.
Todo aquél que escoge la áurea moderación
se siente amparado y preservado de la sordidez
de un techo ruinoso, se siente alejado y preservado
de la envidia que causa un palacio.
Es más frecuente que los vientos agiten los pinos
más altos, y que las torres elevadas caigan
con más serias consecuencias, y que los rayos castiguen
las cumbres de los montes.
Un espíritu bien preparado espera
un cambio de suerte en momentos adversos, lo teme
en los propicios, si Júpiter es quien vuelve a traer
los ingratos inviernos, él mismo
hace que se alejen. No porque hoy vaya mal, en el futuro
también habrá de pasar lo mismo: de vez en cuando despierta
a la musa silenciosa con su cítara, que no sólo el arco
sabe templar Apolo.
En las dificultades muéstrate decidido
y valiente. Igualmente, ten la sensatez
de replegar velas cuando las hinche un viento
demasiado favorable
Quinto Horacio Flaco
Poeta romano (65 – 8 a.C.)

Sir Paul: "Freedom"



Paul McCartney's appearance at the Nobel Peace Prize celebration in 2001

viernes 25 de septiembre de 2009

La Cámara....

Fragmento de "Ernesto y Canela" de Celso Sarduy Agüero

"Estos pequeños objetos ejercieron una fascinación instantánea en mi, una especie de amor a primera vista. No recuerdo si le pedí de inmediato que me comprara la cámara a mi madre, sí recuerdo mi insistencia no solo a ella, también a mi padre y la unánime negativa de ambos, con un argumento infranqueable: "¿ Qué vas a hacer con esa cámara, si no hay ni rollos y además tú no sabes sacar fotos?".
Me valí de los más variados pretextos con tal de pasar frente a la tienda "El Encanto". Allí continuaba la cámara aguijoneando mis deseos y los de muchos otros. Su utilidad momentánea y su elevado precio disuadía a la mayoría de sus admiradores.
Nunca supe que razones indujeron a la burocracia del MINCIN (Ministerio de Comercio Interior) a importar y poner a la venta estas cámaras de fabricación soviética en una época que no vendían rollos. Tal vez fueron colegas de aquellos otros funcionarios que, por esa misma época, desembarcaron orgullosos un lote de barredoras de nieve en el puerto de La Habana.
Durante meses seguí viendo la cámara que permanecía detrás del vidrio, acompañada por algún frasco de agua de colonia y un mar de cañas secas, mochas, machetes, guantes y ropa de trabajo, además de las infaltables consignas revolucionarias: "Más Revolución","Más Revolución" o "Estamos en el Año del Esfuerzo Decisivo", "Hasta la Victoria siempre" etc.

Sigue en: http://celsosarduy.blogspot.com/2009/09/ernesto-y-canela.html

lunes 21 de septiembre de 2009

Je Voyage - Charles & Katia Aznavour

Desiderata...un legado de mi padre


Anda plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda que paz puede haber en el silencio. Vive en buenos términos con todas las personas.
Dí tu verdad tranquila y claramente; escucha a los demás, incluso al aburrido y al ignorante; ellos también tienen su historia.
Evita las personas ruidosas y agresivas.
Si te comparas con otros, puedes volverte vanidoso y amargo; porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.
Disfruta de tus logros así como de tus planes.
Mantén el interés en tu propia carrera, aunque sea humilde; es una verdadera posesión en las cambiantes fortunas del tiempo.
Usa la precaución en tus negocios; porque el mundo está lleno de trampas. Pero no por eso te ciegues a la virtud que pueda existir; mucha gente lucha por altos ideales; y en todas partes la vida está llena de heroísmo.

Sé tu mismo. Especialmente, no finjas afectos. Tampoco seas cínico respecto al amor; porque frente a toda aridez y desencanto el amor es perenne como la hierba.

Recoge mansamente el consejo de los años, renunciando graciosamente a las cosas de la juventud.
Nutre tu fuerza espiritual para que te proteja en la desgracia repentina. Pero no te angusties con fantasías.
Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Junto con una sana disciplina, sé benigno contigo mismo.
Tú eres una criatura del universo, no menos que los árboles y las estrellas; tú tienes derecho a estar aquí. Y te resulte evidente o no, sin duda el universo se desenvuelve como debe.
Por lo tanto, mantente en paz con Dios, de cualquier modo que lo concibas y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones, mantén en la ruidosa confusión, paz con tu alma.
Con todas sus farsas, trabajos y sueños rotos, éste sigue siendo un mundo hermoso.
Ten cuidado, esfuérzate en ser feliz.


Iglesia de St. Paul- Baltimore
Sobre el Autor click aquí

domingo 20 de septiembre de 2009

Ley de Medios.

"... a abrir nuestros ojos cívicos y a participar, para que -en el marco respetuoso y pacífico de la democracia-, los ciudadanos contactemos a nuestros senadores, con el fin de exigir el rechazo a este proyecto de ley. Para que sea tratado en los procedimientos, tiempos, deliberaciones, construcción de consensos que requiere un área estratégica al bien común, como es la de medios audiovisuales. Otorgándole la oportunidad al próximo Congreso de un tratamiento acorde al espíritu y los valores democráticos plurales, bajo los principios de las instituciones de una República plena..."

sábado 19 de septiembre de 2009

Joan Miró


viernes 18 de septiembre de 2009

Museo de la Tolerancia

miércoles 16 de septiembre de 2009

Bellísima Película: "El Club de los Emperadores"

Fragmentos del guión:
" (...) -Como el gran Aristófanes escribió: "La juventud envejece, la inmadurez se supera, la ignorancia puede ser educada y la borrachera desembragiada, pero la estupidez es para siempre"(...)
(...)-Le he fallado como profesor. Pero, si me permite, voy a darle... una última lección. Todos nosotros, llegados a un punto, nos vemos obligados a mirarnos al espejo y ver cómo somos en realidad. Y cuando ese día llegue para usted, Sr. Sedgewick, tendrá que afrontar el hecho de haber vivido una vida sin virtud, sin principios. Le compadezco por ello (...)"



click sobre la imagen ( no sobre el icono de play) para ver el film

sábado 12 de septiembre de 2009

Abuelas

Foto: "Generaciones" de Celso Sarduy Agüero

Magistral Fellini: "Ensayo de Orquesta"

Roma

capital de la Nueva Alianza
Hoy paseaba por Roma y un frasciscano andaluz me comentó: es que da sensación de que te arropa. Esa frase para mí estuvo cargada de sabiduría. Sí, el barroco te da sensación de que te arropa. Una Roma gótica tendría un aire más mistérico, más impresionante, más sobrehumano. Mientras que el barroco italiano, así como el estilo renacentista, son más humanos. Dan una impresión más amable. Pienso que no es casualidad que el centro del Cuerpo de la Iglesia tenga una estética amable, humana, acogedora, luminosa, sonriente bajo el claro cielo mediterráneo. Ese centro podría haber sido situado en otros climas, bajo otra estética, pero creo que podemos estar contentos de lo que tenemos. El Dios de la Historia, nuestro Padre, ha cuidado hasta de los detalles.
Nuestra fe ha sido colocada en un arca bonita.
Alguien podría pensar que me fijo demasiado en lo humano. Pero si algo me ha enseñado la lectura de la Palabra de Dios, es que el Altísimo no desdeña lo humano. Dios estuvo presente cuando se levantó el Partenón, allí estaba Él cuando se erigieron las pirámides mayas. Dios inspiró el pincel de Rafael y Miguel Ángel, también a los que fueron perfilando los jeroglíficos egipcios. Allí donde alguien se consagró a crear belleza, allí estaba el Creador, pendiente de las obras de sus hijos. Desde esta perspectiva optimista, desde esta perspectiva de la belleza, hay que entender a Roma. La Urbe es la fe hecha historia. Hechos de los Apóstoles, continuados, conducen a Roma. Nuestra fe no es una idea, ni un mero ideal, es vida, es Historia. La historia de los siete sacramentos, la historia de los Papas, es la historia de la Biblia después que se concluyó de escribir el último de sus libros sagrados, es la historia del heroismo y del pecado, de lo sublime y de lo miserable, y de lo mediocre, todo eso y mucho más es la Historia del Pueblo de la Nueva Alianza.
Padre Fortea

Maia Plisetskaya

viernes 11 de septiembre de 2009

Noche Transfigurada

martes 18 de agosto de 2009

Reliquias de Don Bosco peregrinan por Argentina

Reliquias de Don Bosco en Almagro


Visita el album de fotos haciendo click en la imagen.

Celebración en la Basílica de María Auxiliadora Y San Carlos en el barrio de Almagro el 16 de Agosto de 2009
Reportaje Fotográfico: Celso Sarduy - Más fotos en http://tomadigitalfoto.blogspot.com

Nota en AICA on Line: aquí.

sábado 15 de agosto de 2009

Ernesto, Canela y el muro....


Foto: "Ernesto, Canela y el Muro" de Celso Sarduy Agüero
(Retrato de Ernesto Plagnol y Liaño y su perrita Canela en La Habana)

MURALLAS
Sin consideración, sin piedad, sin pudor
en torno mío han levantado altas y sólidas murallas.
Y ahora permanezco aquí en mi soledad.
Meditando en mi destino:
la suerte roe mi espíritu:
tanto como tenía que hacer.
Cómo no advertí que levantaban esos muros.
No escuché trabajar a los obreros ni sus voces.
Silenciosamente me tapiaron el mundo.

Constantino Kavafis

15 de Agosto Fiesta de la Asunción de María



Detalle del Icono de la Ausnción de María

Donde no llega la cruz...

ROMA, 14 de agosto de 2009 – "Mejor diez tumbas que un nacimiento más ", predica un slogan de la campaña por el hijo único en China. Y ese es también el título original del libro con el que Harry Wu ha descrito y analizado la política antinatalista china, compuesta de esterilizaciones, abortos forzados, de infanticidios.El libro apareció en Estados Unidos, donde Wu vive – exiliado de China – y preside la Laogai Research Foundation. Y ahora ha salido también en Italia, precisamente cuando el parlamento ha aprobado, el 15 de julio, una moción que comprometía al gobierno italiano a presentar a la asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas una resolución contra el aborto como instrumento de control demográfico y para confirmar el derecho de toda mujer a no ser obligada a abortar.En China la obligación del hijo único fue introducida en 1979. El balance que Wu saca de estos treinta años se expresa muy bien en el título de su libro en la versión italiana: "Matanza de inocentes".

El artículo completo de Sandro Magister en la Revista Chiesa :

viernes 14 de agosto de 2009

Andros


Foto: "Andros " de Celso Sarduy Agüero

ADICIÓN
No pregunto si soy feliz o no.
Pero hay algo que permanece siempre alegre en mi cabeza:
que en la gran suma -esa suma que aborrezco-
de sus demasiados números, yo no soy uno,
no soy una de esas unidades.
Yo no fui contado en el total.
Y eso ya me alegra suficientemente.


Constantino Kavafis

domingo 2 de agosto de 2009

Eternidad

"Nuestro más alto deber es permanecer fieles a la alegría desaparecida, a la perfección entrevista en un rayo de luz, no intentando reproducirlas artificialmente en el tiempo, sino poniéndolas fuera de su alcance en lo más profundo de nuestra alma. Porque la duración no es ni la medida ni la tumba de nuestra alegría y de nuestro amor: es su prueba. Esa subversión de la naturaleza humana que llamamos pecado original hace de la plenitud del alma un estado excepcional y pasajero que tiene algo de ensueño y de milagro; pero detrás de la mancha original vela una pureza más original todavia, y si en la concepción carnal somos pecadores, ¡en la concepción divina somos dioses! Fortalecidos con esa seguridad indestructible sentimos la necesidad de afirmar - y no porque resulte consolador, sino porque es verdad- que el fuego tiene razón contra la ceniza, y el vino contra el poso, y la plenitud contra el vacío, y la eternidad contra el tiempo. (...) Todo lo que no es eternidad recuperada, es tiempo perdido"

Fragmentos de "Nuestra mirada ciega ante la Luz"
de Gustave Thibon

Camino de Santiago


Visita virtual a la Catedral de Santiago de Compostela: http://www.catedraldesantiago.es/visita/visitavirtualcatedral.htm?catreco

martes 28 de julio de 2009

Un perro mediano....

Por Eduardo Mesa

Los niños siempre quieren un perro y yo quise uno. Los niños siempre prometen que lo cuidarán y mi hermano y yo lo prometimos. Los niños nunca cuidan del perro y los padres lo saben pero nos permitieron aquella perrita medio amarilla... los adultos a veces comprenden la felicidad de un niño...
Mis hijos también quieren un perro, todavía son pequeños y no es un deseo pujante; dentro de un tiempo nos abordarán en el desayuno y la cena, y antes de la bendición, en la noche, pedirán un perrito con voz quejumbrosa y yo no tendré voluntad para negarme por mucho tiempo.
Es inevitable que uno se vea reflejado en sus propios hijos y de algún modo vuelva a ser niño. La infancia es la luz de los hombres y cuando no lo es hay un dolor muy grande, hay días en que uno quiere volver a aquella casa y de puntillas asomarse otra vez a la ventana o al muro prohibido. Hay días en que el mundo se te viene encima y entonces recuerdas que alguna vez fuiste un niño y te cuidaban.
Mis hijos juegan, el varón ya comenzó la escuela y la pequeña corre, baila, yo los veo reír con risa pícara y me digo: Dios mío como crecen y el tiempo transcurrido te parece un instante y acaso es un instante. ¿Cómo cuidarlos Dios mío? ¿Cómo hacer que sean vidas felices las suyas?
La madre se desvela, ella entiende la felicidad y el dolor de los niños mejor que yo, su comprensión profunda es un privilegio de la maternidad, una intuición que nos ha sido negada. Me deleito cuando ella los abraza, me embarga su risa y experimento por qué es sagrado el amor.
El niño me explica las ventajas de un perro mediano, sabe dar sus razones, es un diplomático risueño y convincente. No sé de dónde sacó lo del perro mediano y quiero mostrarme severo, sé que el asunto tiene cola y ladra. La niña viene en su ayuda, sin palabras maneja los mismos argumentos y al fin me dice: papá un perro mediano es chiquito, es bueno; entonces me río y ellos me abrazan y se ponen a hacer otra cosa y se olvidan del perro mediano.
Yo los miro en su juego y hay un momento en que estoy a su altura, en que el sol y las nubes están conmigo; siento que viene un carro y me levanto, corretean por el jardín y son muchachos sin noción del peligro. Pasa el carro y me quedo tranquilo.
Yo sabía que los niños siempre quieren un perro, ahora sé que es mediano, que mediano es chiquito y bueno; los adultos a veces comprenden la felicidad de un niño...

Más cuentos de Ed Mesa en: http://lacasacuba.blogspot.com

"Quinteto" Emilio Pettoruti

jueves 16 de julio de 2009

Callas "Casta Diva"


Maria Callas - Norma - Casta Diva

Beba

Era llena de gracia,
como el Avemaría,
y a la Fuente de gracia,
de donde procedía,
se volvió... como gota
que se vuelve a la mar!
Fragmento de "Gratia Plena"
de Amado Nervo

Joaquín Sorolla

Gota pequeña, mi dolor

Gota pequeña, mi dolor.
La tiré al mar.
Al hondo mar.
Luego me dije: ¡A tu sabor
ya puedes navegar!

Más me perdió la poca fe...
La poca fe
de mi cantar.
Entre onda y cielo naufragué.

Y era un dolor inmenso el mar.


Dámaso Alonso

viernes 10 de julio de 2009

Milonga del Angel



Astor Piazzolla

In memorian

a O.H.M


Si te cubriste, por deliberada mano, de muerte,
si tu voluntad fue rehusar todas las mañanas del mundo,
es inútil que palabras rechazadas re soliciten,
predestinadas a imposibilidad y a derrota.
Sólo nos queda entonces

decir el deshonor de las rosa que no supieron demorarte,
el oprobio del día que te permitió el balazo y el fin.
¿Qué sabrá oponer nuestra voz

a lo confirmado por la disolución, la lágrima, el mármol?
Pero hay ternuras que por ninguna muerte son menos:
las íntimas, indescifrables noticias que nos cuenta la música,
la patria que condesciende a higueras y aljibe,
la gravitación del amor, que nos justifica.
Pienso en ellas y pienso también, amigo escondido,

que tal vez a imagen de la predilección, obramos la muerte,
que la supiste de campanas, niña y graciosa,
hermana de tu aplicada letra de colegial,
y que hubieras querido distraerte en ella como en un sueño.
Si esto es verdad y si cuando el tiempo nos deja,

nos queda un sedimento de eternidad, un gusto del mundo,
entonces es ligera tu muerte,
como los versos en que siempre estás esperándonos,
entonces no profanarán tu tiniebla
estas amistades que invocan.

Jorge Luis Borges
"A Francisco López Merino"

jueves 9 de julio de 2009

9 de Julio de 1916


"Nadie es la patria, pero todos debemos
ser dignos del antiguo juramento
que prestaron aquellos caballeros
de ser lo que ignoraban, argentinos,
de ser lo que serían por el hecho
de haber jurado en esa vieja casa.
Somos el porvenir de esos varones,
la justificación de aquellos muertos;
nuestro deber es la gloriosa carga
que a nuestra sombra legan esas sombras
que debemos salvar...."
Fragmento de la Oda escrita en 1966
de Jorge Luis Borges

sábado 4 de julio de 2009

Himno - Jueves I del Salterio


Crece la luz bajo tu hermosa mano,
Padre celeste, y suben
los hombres matutinos al encuentro
de Cristo primogénito.
Él hizo amanecer ante tus ojos
y enalteció la aurora,
cuando aún no estaba el hombre sobre el mundo
para poder cantarla.
Él es principio y fin del universo,
y el tiempo, en su caída,
se acoge al que es la fuerza de las cosas
y en él rejuvenece.
Él es quien nos reanima y fortalece,
y hace posible el himno
que, ante las maravillas de tus manos,
cantamos jubilosos.
He aquí la nueva luz que asciende y busca
su cuerpo misterioso;
he aquí, en la claridad de la mañana,
el signo de tu rostro.
Envía, Padre eterno, sobre el mundo
el soplo de tu Hijo,potencia de tu diestra y primogénito
de todos los que mueren. Amén


Foto: Aurora Boreal en Alaska.

¿Por qué soy todavía cristiano? por Hans Urs von Balthasar


Fragmentos ...
Texto completo en: http://sites.google.com/site/hayotrascosas/

(...) La obra de arte famosa aparece en la historia como una creación primordial, como un milagro inexplicable. Ninguna ley sociológica puede prever el día de su llegada ni valorar después su existencia. Ciertamente hay condiciones preliminares, muy importantes, sin las que esa no se puede realizar. Sin embargo, estas condiciones no son suficientes para explicar su existencia y valor. Sin duda Shakespeare tuvo predecesores, contemporáneos y toda una atmósfera teatral que favorecieron su aparición: pero esto no basta para explicar su talento. Para componer La flauta mágica Mozart tuvo ciertamente a disposición una gran cantidad de motivos y modelos vieneses e italianos, pero quién puede explicar cómo la forma primordial y única ha sido impresa en esta materia. En el mejor de los casos se puede intuir y barruntar un «kairós», pero jamás lo que concretamente da forma definitiva. Apenas surge la obra de arte famosa asume inmediatamente la dirección; ella tiene la palabra. El lenguaje único que ella habla se convierte en seguida en lenguaje común. La obra de arte famosa no se comunica con el lenguaje habitual que ya existía; sólo la nueva lengua que nace con ella es capaz de interpretarla, de autoexplicarla. Al principio los contemporáneos están aturdidos, después comprenden de improviso y hablan el nuevo lenguaje (el siglo de Goethe) como si ellos mismos lo hubieran inventado. Incluso a un niño apenas capaz de tararear las arias más simples le gusta oír La flauta mágica; el oído musical más fino y exigente no se cansa tampoco de escucharla: el recital de Pamino, el aria de Tamina y el trío de adiós son un misterio inagotable. Todavía una última observación: la obra de arte famosa es comprendida en cierto modo por todos; pero se revela tanto más profundamente cuanto más atenta y delicada es la sensibilidad de quien la contempla. No todos son capaces de gustar el sonido particular del griego de Sófocles, el alemán del Fausto o el francés de las poesías de Valéry. Sin duda las disposiciones subjetivas tienen su influencia, pero es mucho más importante la comprensión objetiva y la capacidad de distinguir lo noble de lo vulgar. Las filosofías del arte (como la de Schelling y Hegel) tratarán de proyectar en un horizonte de comprensión común las imágenes irracionales y arbitrarias y el mundo en ellas contenido, quizá -por qué no- con un éxito parcial. Pero a pesar de todo el «milagro» de una obra de arte famosa permanece siempre inexplicable.
(...) El auténtico amor personal es quizá más raro de lo que se piensa, aunque la mayor parte de los hombres crea abrir su esfera y pueda incluso que por un instante penetre en ella. Pero también es raro como las grandes obras de arte. No se reduce a la pasión fatal que, como en las figuras de Tristán e Isolda de Goofried y de Wagner, concentran todo el mundo que les rodea en un único punto considerado absoluto para precipitarlo junto con éste en el abismo, sino a algo mucho más simple y que para florecer completamente tiene necesidad de estar precedido por una denominación cristiana: la donación total de la propia existencia a un Tú que siendo absoluto comprende en sí todo el mundo. Tal donación es un riesgo que sólo se puede correr en correspondencia a otro riesgo absoluto: la llamada por la que Dios elige a Israel entre los demás pueblos (Dt 7, 7); la invitación que hace Jesús a un hombre para que le siga en vez de a otros. El esplendor de la elección amorosa proveniente de las regiones de lo divino eleva al individuo perdido entre los demás a la unicidad de la persona. En este definitivo conocimiento de dos amantes, el eros puede no sólo hacer saltar la primera chispa, sino acompañar hasta el fin, con tal de que se deje purificar y trasfigurar más allá de sí mismo: Dante y Beatriz, Höderlin y Diotima, El zapato de raso de Claudel, los himnos de Teilhard a Beatriz. Ya en el Alcestes de Eutípides existen huellas significativas: la esposa muere en lugar del es-poso, pero al despedirse sabe que éste «llevará una vida perdida», «pues si tú mueres, tampoco yo podré vivir más: para mí la vida y la muerte están junto a ti, porque tu amor es sagrado para mí». En El significado del amor sexual (1892-1894) Soloiev ha exaltado la insuperabilidad de este amor que ningún ardid de la razón puede explicar. A los ojos del mundo es una tontería, porque el curso de la vida prosigue (Hofmannsthal ha descrito varias veces la inmanente «sabiduría» de esta «infidelidad»); se opone con sabiduría y tenacidad a las leyes comunes de la vida y se interpreta a sí mismo en sentido escatológico: para este amor no sólo brilla un «instante» de eternidad en medio del tiempo, sino que también una fidelidad constantemente vivida se eleva continuamente más allá de la inmanencia.
c)Lo que raramente florece en el amor es ofrecido como posibilidad en la propia muerte, es decir comprenderse a sí mismo no sólo como frágil individuo inmerso en la corriente incesante de la vida, en medio de la cual «gusta sumergirse», sino como una persona irrepetible que en el ámbito de un limitado y ni siquiera dominado horizonte futuro, debería cumplir una misión sólo suya, pero que no es capaz de cumplir. La nota característica es aquí la radical soledad de la muerte, ante la que cada individuo, a diferencia del animal, puede tomar conciencia de su propia irrepetibilidad personal. En esto Scheler y Heidegger tienen razón. La revelación bíblica subraya fuertemente la solidaridad espiritual de todos los hombres y llama de este modo la atención sobre la existencia de una historia humana común y de un tiempo supraindividual, aunque no cíclico-cósmico; sin embargo, tanto en el antiguo como en el nuevo testamento se tiene conciencia -en contraste con la solidaridad-, ante la soledad de la muerte personal, de la finitud de la vida de la persona.

Sigue en: http://sites.google.com/site/hayotrascosas/
Ediciones Sígueme, Salamanca, 1974

lunes 15 de junio de 2009

Un país

En la misma esquina de este viejo mapa
hay un país que añoro.
Es la patria de las manzanas, las colinas,
los ríos perezosos, del vino agrio y el amor.
Por desgracia una gran araña tejió sobre él su tela
y con su viscosa saliva cerró las puertas del sueño.
Y es siempre así: el ángel con la espada de fuego,
la araña y la conciencia.

Zbigniew Herbert

(1957)

De "Informe sobre la ciudad sitiada".
Traducción de Xaverio Ballester
Madrid, Ediciones Hiperión, 1993. 2.ª edición, 2008

domingo 14 de junio de 2009

Plácido Domingo canta "La Libertá" de Karol Wojtyla



Placido Domingo - 2009 The Liberty, part of his album 'Amor infinito', that songs were inspired by the poetry of Pope John Paul II - Karol Wojtyla


El atardecer

Es el atardecer cuando uno se aleja,

a la caída del sol.
Es entonces cuando se abandona todo.
El pensamiento recoge su tolda de tela de araña
y el corazón olvida el porqué de su angustia.
El caminante del desierto abandona su campamento,
que pronto desaparecerá bajo la arena,
y continúa su viaje en la quietud de la noche,
guiado por enigmáticas estrellas.

Pär Lagerkvist

Versión de Axel Von Greiff

Ernesto Lecuona: Rapsodia Argentina

Ernesto Lecuona (1895-1963) Performers: Thomas Tirino (piano) & Polish National Radio Symphony Conductor: Michael Bartos

domingo 17 de mayo de 2009

Saint-Exupéry: Tierra de Hombres

Fragmento del libro "Tierra de Hombres"

“La tierra siempre nos enseña más sobre nuestra propia naturaleza que todos los libros, porque se nos resiste. El hombre se descubre a sí mismo, cuando se enfrenta a un obstáculo. Sin embargo, para superar ese obstáculo, necesita de una herramienta. Necesita un cepillo de carpintero o un arado. Mientras trabaja, el labriego va arrancando poco a poco algunos secretos a la Naturaleza, y las verdades que extrae son universales. Del mismo modo el avión, sumerge al hombre en todos los viejos problemas.
Tengo siempre ante mis ojos la imagen de mi primera noche de vuelo sobre Argentina, una noche sombría, en la que sólo brillaban titilantes como estrellas, las escasas luces esparcidas por el llano.
En aquel océano de tinieblas cada una de ellas señalaba el milagro de una conciencia. En aquel hogar se leía, se pensaba, se intercambiaba confidencias. En aquel otro, quizá se intenta sondear el espacio. Alguien, acaso, se halla enfrascado en cálculos sobre la nebulosa de Andromeda. En el de más allá, de vez en cuando, aparecerían aquellas luces reclamando su subsitencia. Incluso las más discretas, la del poeta, la del profesor, la del carpintero... Pero entre aquellas estrellas vivas, ¡cuántas ventanas cerradas, cuantas estrellas apagadas, cuantos hombres dormidos...!
Debemos procurar encontrarnos. Es preciso que intentemos comunicarnos con algunas de esas luces que brillan separadas en el campo"

miércoles 13 de mayo de 2009

13 de mayo de 1981: «ALGUIEN desvió ESTA BALA»

13 de mayo día de Nuestra Sra de Fátima

Epílogo del libro Memoria e Identidad: última conversación que tuvo lugar en el pequeño comedor del palacio pontificio de Castel Gandolfo. Participó también el secretario del Santo Padre, Monseñor Stanislaw Dziwisz.

-¿Cómo se desarrollaron verdaderamente los hechos de aquel 13 de mayo de 1981? El atentado y todo lo que comportó, ¿no revelaron alguna verdad sobre el papado, tal vez olvidada? ¿No se podría leer en ellos un mensaje peculiar de su misión personal, Santo Padre? Usted visitó en la cárcel al autor del atentado y se encontró con él cara a cara. ¿Cómo ve hoy aquellos sucesos, después de tantos años? ¿Qué significado han tenido en su vida el atentado y los demás acontecimientos relacionados con él?
Juan Pablo II: Todo esto ha sido una muestra de la gracia divina. Veo en ello una cierta analogía con la prueba a la que fue sometido el cardenal Wyszyn´ski durante su prisión. Sólo que la experiencia del primado de Polonia duró más de tres años, mientras que la mía fue más bien breve, apenas unos meses. Agca sabía cómo disparar y disparó ciertamente a dar. Pero fue como si alguien hubiera guiado y desviado esa bala...
Stanislaw Dziwisz: Agca tiró a matar. Aquel disparo debería haber sido mortal. La bala atravesó el cuerpo del Santo Padre, hiriéndolo en el vientre, en el codo derecho y en el dedo índice izquierdo. El proyectil cayó después entre el Papa y yo. Oí dos disparos más, y dos personas que estaban a nuestro lado cayeron heridas.
Pregunté al Santo Padre: «¿Dónde?» Contestó: «En el vientre.» «¿Le duele?» «Duele.»
No había ningún médico cerca. No había tiempo para pensar. Trasladamos inmediatamente al Santo Padre a la ambulancia y a toda velocidad fuimos al Policlínico Gemelli. El Santo Padre iba rezando a media voz. Después, ya durante el trayecto, perdió el conocimiento.
Varios factores fueron decisivos para salvar su vida. Uno de ellos fue el tiempo, el tiempo empleado para llegar a la clínica: unos minutos más, un pequeño obstáculo en el camino, y hubiera llegado demasiado tarde. En todo esto se ve la mano de Dios. Todos los detalles lo indican.
Juan Pablo II: Sí, me acuerdo de aquel traslado al hospital. Estuve consciente poco tiempo. Tenía la sensación de que podría superar aquello. Estaba sufriendo, y esto me daba motivos para tener miedo, pero mantenía una extraña confianza.
Dije a don Stanisl-aw que perdonaba al agresor. Lo que pasó en el hospital, ya no lo recuerdo.
Stanislaw Dziwisz: Casi inmediatamente después de la llegada al policlínico llevaron al Santo Padre al quirófano. La situación era muy grave. Su organismo había perdido mucha sangre. La tensión arterial bajaba dramáticamente, el latido del corazón apenas era perceptible. Los médicos me sugirieron que administrara la Unción de los Enfermos al Santo Padre. Lo hice de inmediato.
Juan Pablo II: Prácticamente estaba ya del otro lado.
Stanislaw Dziwisz: Después hicieron al Santo Padre una transfusión de sangre.
Juan Pablo II: Las complicaciones posteriores y el retardo en todo el proceso de restablecimiento fueron, después de todo, consecuencias de aquella transfusión.
Stanislaw Dziwisz: El organismo rechazó la primera sangre. Pero se encontraron médicos del mismo hospital que donaron su propia sangre para el Santo Padre. Esta segunda transfusión tuvo éxito. Los médicos hicieron la operación sin muchas esperanzas de que el paciente sobreviviría. Como es comprensible, no se preocuparon para nada del dedo índice traspasado por la bala. Me dijeron: «Si sobrevive, ya se hará algo después para resolver este problema.» En realidad, la herida del dedo cicatrizó sola, sin ninguna intervención particular.
Después de la operación, llevaron al Santo Padre a la sala de reanimación. Los médicos temían una infección que, en aquella situación, podía ser fatal. Algunos órganos internos del Santo Padre estaban gravemente afectados. La operación fue muy difícil. Pero, finalmente, todo cicatrizó perfectamente y sin complicaciones, aunque todos saben que éstas son frecuentes tras una intervención tan compleja.
Juan Pablo II: En Roma el Papa moribundo, en Polonia el luto... En mi Cracovia, los estudiantes organizaron una manifestación: la «marcha blanca.»1 Cuando fui a Polonia, dije: He venido para agradeceros «marcha blanca». Estuve también en Fátima para dar gracias a la Virgen.
¡Dios mío! Esto fue una dura experiencia. Me desperté sólo al día siguiente, hacia el mediodía. Y dije a don Stanisl-aw: «Anoche no recé Completas.»
Stanislaw Dziwisz: Para ser más exactos, Usted, Santo Padre, me preguntó: «¿He rezado ya Completas?» Porque pensaba que todavía era el día anterior.
Juan Pablo II: No me daba cuenta alguna de todo lo que sabía don Stanisl-aw. No me decían que la situación era tan grave. Además, había estado inconsciente durante bastante tiempo.
Al despertar, me hallaba incluso de bastante buen ánimo. Por lo menos al principio.
Stanislaw Dziwisz: Los tres días siguientes fueron terribles. El Santo Padre sufría muchísimo. Porque tenía drenajes y cortes por todos los lados. No obstante, la convalecencia seguía un proceso muy rápido. A comienzos de junio, el Santo Padre volvió a casa. Ni siquiera tuvo que seguir una dieta especial.
Juan Pablo II: Como se ve, mi organismo es bastante fuerte.
Stanislaw Dziwisz: Algo más tarde, el organismo fue atacado por un virus peligroso, como consecuencia de la primera transfusión o tal vez del agotamiento general. Se había suministrado al Santo Padre una enorme cantidad de antibióticos para protegerlo de la infección. Pero eso redujo notablemente sus defensas inmunológicas. Comenzó a desarrollarse así otra enfermedad. El Santo Padre fue llevado de nuevo al hospital.
Gracias a una terapia intensiva, su estado de salud mejoró de tal manera que los médicos estimaron que se podía acometer una nueva operación para completar las intervenciones quirúrgicas realizadas el día del atentado. El Santo Padre escogió el 5 de agosto, el día de Nuestra Señora de las Nieves, que en el calendario litúrgico figura como el día de la Dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor.
También aquella segunda fase fue superada. El 13 de septiembre, tres meses después del atentado, los médicos emitieron un comunicado en el que informaban de la conclusión de los cuidados clínicos. El paciente pudo regresar definitivamente a casa.
Cinco meses después del atentado, el Papa volvió a asomarse a la plaza de San Pedro para recibir de nuevo a los fieles. No demostraba sombra alguna de temor ni de estrés, por más que los médicos hubieran advertido de esta posibilidad. Dijo entonces: «Y de nuevo me he hecho deudor de la Santísima Virgen y de todos los santos Patronos. ¿Podría olvidar que el evento en la plaza de San Pedro tuvo lugar el día y a la hora en que, hace más de sesenta años, se recuerda en Fátima, Portugal, la primera aparición de la Madre de Cristo a los pobres niños campesinos? Porque, en todo lo que me ha sucedido precisamente ese día, he notado la extraordinaria materna protección y solicitud, que se ha manifestado más fuerte que el proyectil mortífero.»
Juan Pablo II: Durante el tiempo de Navidad de 1983 visité al autor del atentado en la cárcel. Conversamos largamente. Alí Agca, como dicen todos, es un asesino profesional. Esto significa que el atentado no fue iniciativa suya, sino que algún otro lo proyectó, algún otro se lo encargó. Durante toda la conversación se vio claramente que Alí Agca continuaba preguntándose cómo era posible que no le saliera bien el atentado. Porque había hecho todo lo que tenía que hacer, cuidando hasta el último detalle. Y, sin embargo, la víctima designada escapó de la muerte. ¿Cómo podía ser?
Lo interesante es que esta inquietud lo había llevado al ámbito religioso. Se preguntaba qué ocurría con aquel misterio de Fátima y en qué consistía dicho secreto. Lo que más le interesaba era esto; lo que, por encima de todo, quería saber.
Mediante aquellas preguntas insistentes, tal vez manifestaba haber percibido lo que era verdaderamente importante. Alí Agca había intuido probablemente que, por encima de su poder, el poder de disparar y de matar, había una fuerza superior. Y, entonces, había comenzado a buscarla. Espero que la haya encontrado.
Stanislaw Dziwisz: Considero un don del cielo el milagroso retorno del Santo Padre a la vida y a la salud. El atentado, en su aspecto humano, sigue siendo un misterio. No lo ha aclarado ni el proceso, ni la larga reclusión en cárcel del agresor. Fui testigo de la visita del Santo Padre a Alí Agca en la cárcel. El Papa lo había perdonado públicamente ya en su primera alocución después del atentado. Por parte del prisionero nunca le he oído pronunciar las palabras: «Pido perdón.» Le interesaba únicamente el secreto de Fátima. El Santo Padre recibió varias veces a la madre y los familiares del ejecutor, y con frecuencia preguntaba por él a los capellanes del instituto penitenciario.
En el aspecto divino, el misterio consiste en todo el desarrollo de este acontecimiento dramático, que debilitó la salud y las fuerzas del Santo Padre, pero que en modo alguno aminoró la eficacia y fecundidad de su ministerio apostólico en la Iglesia y en el mundo.
Pienso que no es ninguna exageración aplicar en este caso el dicho: Sanguis martyrum semen christianorum.2 Tal vez había necesidad de esta sangre en la plaza de San Pedro, en el lugar del martirio de muchos de los primeros cristianos.
El primer fruto de esta sangre fue sin duda la unión de toda la Iglesia en la gran oración por la salud del Papa. Durante toda la noche después del atentado, los peregrinos venidos para la audiencia general y una creciente multitud de romanos rezaban en la plaza de San Pedro. Los días sucesivos, en las catedrales, iglesias y capillas de todo el mundo, se celebraron misas y se elevaron plegarias por la recuperación del Papa. El mismo Santo Padre decía a este respecto: «Me resulta difícil pensar en esto sin emoción. Sin una profunda gratitud para todos. Hacia todos los que el día 13 de mayo se reunieron en oración. Y hacia todos los que han perseverado en ella durante este tiempo [...]. Estoy agradecido a Cristo Señor y al Espíritu Santo, el cual, mediante este evento, que tuvo lugar en la plaza de San Pedro el día 13 de mayo a las 17.17, ha inspirado a tantos corazones para la oración común. Y, al pensar en esta gran oración, no puedo olvidar las palabras de los Hechos de los Apóstoles que se refieren a Pedro: "La Iglesia oraba insistentemente a Dios por él" (Hch 12, 5)».3
Juan Pablo II: Vivo constantemente convencido de que en todo lo que digo y hago en cumplimiento de mi vocación y misión, de mi ministerio, hay algo que no sólo es iniciativa mía. Sé que no soy el único en lo que hago como Sucesor de Pedro.
Pensemos, por ejemplo, en el sistema comunista. Ya he dicho precedentemente que su caída se debió principalmente a los defectos de su doctrina económica. Pero quedarse únicamente en los factores económicos sería una simplificación más bien ingenua. Por otro lado, también sé que sería ridícu-lo considerar al Papa como el que derribó con sus manos el comunismo.
Pienso que la explicación se halla en el Evangelio. Cuando los primeros discípulos enviados en misión vuelven a Cristo, dicen: «Hasta los demonios se nos someten en tu nombre» (Lc 10, 17). Cristo les contesta: «No estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo» (Lc 10, 20). Y en otra ocasión añade: «Decid: "Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer"» (Lc 17, 10).
Siervos inútiles... La conciencia del «siervo inútil» crece en mí en medio de todo lo que ocurre a mi alrededor, y pienso que me va bien así.
Volvamos al atentado: creo que haya sido una de las últimas convulsiones de las ideologías de las prepotencias surgidas en el siglo xx. El fascismo y el hitlerismo propugnaban la imposición por la fuerza, al igual que el comunismo. Una imposición similar se ha desarrollado en Italia con las Brigadas Rojas, asesinando a personas inocentes y honestas.
Al leer de nuevo hoy, después de algunos años, la transcripción de las conversaciones grabadas entonces, noto que las manifestaciones de los «años de plomo» se han atenuado notablemente. No obstante, en este último período se han extendido en el mundo las llamadas «redes del terror», que son una amenaza constante para millones de inocentes. Se ha tenido una impresionante confirmación en la destrucción de las Torres Gemelas de Nueva York (11 septiembre 2001), en el atentado en la Estación de Atocha en Madrid (11 marzo 2004) y en la masacre de Beslan en Osetia (1-3 septiembre 2004). ¿Dónde nos llevarán estas nuevas erupciones de violencia?
La caída del nazismo, primero, y después de la Unión Soviética, es la confirmación de una derrota. Ha mostrado toda la insensatez de la violencia a gran escala, que había sido teorizada y puesta en práctica por dichos sistemas. ¿Querrán los hombres tomar nota de las dramáticas lecciones que la historia les ha dado? O, por el contrario, ¿cederán ante las pasiones que anidan en el alma, dejándose llevar una vez más por las insidias nefastas de la violencia?
El creyente sabe que la presencia del mal está siempre acompañada por la presencia del bien, de la gracia. San Pablo escribió: «No hay proporción entre la culpa y el don: si por la culpa de uno murieron todos, mucho más, gracias a un solo hombre, Jesucristo, la benevolencia y el don de Dios desbordaron sobre todos» (Rm 5, 15). Estas palabras siguen siendo actuales en nuestros días. La Redención continúa. Donde crece el mal, crece también la esperanza del bien. En nuestros tiempos, el mal ha crecido desmesuradamente, sirviéndose de los sistemas perversos que han practicado a gran escala la violencia y la prepotencia. No me refiero ahora al mal cometido individualmente por los hombres movidos por objetivos o motivos personales. El del siglo xx no fue un mal en edición reducida, «artesanal», por llamarlo así. Fue el mal en proporciones gigantescas, un mal que ha usado las estructuras estatales mismas para llevar a cabo su funesto cometido, un mal erigido en sistema.
Pero, al mismo tiempo, la gracia de Dios se ha manifestado con riqueza sobreabundante. No existe mal del que Dios no pueda obtener un bien más grande. No hay sufrimiento que no sepa convertir en camino que conduce a Él. Al ofrecerse libremente a la pasión y a la muerte en la Cruz, el Hijo de Dios asumió todo el mal del pecado. El sufrimiento de Dios crucificado no es sólo una forma de dolor entre otros, un dolor más o menos grande, sino un sufrimiento incomparable. Cristo, padeciendo por todos nosotros, ha dado al sufrimiento un nuevo sentido, lo ha introducido en una nueva dimensión, en otro orden: en el orden del amor. Es verdad que el sufrimiento entra en la historia del hombre con el pecado original. El pecado es ese «aguijón» (cf. 1 Co 15, 55-56) que causa dolor e hiere a muerte la existencia humana. Pero la pasión de Cristo en la cruz ha dado un sentido totalmente nuevo al sufrimiento y lo ha transformado desde dentro. Ha introducido en la historia humana, que es una historia de pecado, el sufrimiento sin culpa, el sufrimiento afrontado exclusivamente por amor. Es el sufrimiento que abre la puerta a la esperanza de la liberación, de la eliminación definitiva del «aguijón» que desgarra la humanidad. Es el sufrimiento que destruye y consume el mal con el fuego del amor, y aprovecha incluso el pecado para múltiples brotes de bien.
Todo sufrimiento humano, todo dolor, toda enfermedad, encierra en sí una promesa de liberación, una promesa de la alegría: «Me alegro de sufrir por vosotros», escribe san Pablo (Col 1, 24). Esto se refiere a todo sufrimiento causado por el mal, y es válido también para el enorme mal social y político que estremece el mundo y lo divide: el mal de las guerras, de la opresión de las personas y los pueblos; el mal de la injusticia social, del desprecio de la dignidad humana, de la discriminación racial y religiosa; el mal de la violencia, del terrorismo y de la carrera de armamentos. Todo este sufrimiento existe en el mundo también para despertar en nosotros el amor, que es la entrega de sí mismo al servicio generoso y desinteresado de los que se ven afectados por el sufrimiento.
En el amor, que tiene su fuente en el Corazón de Jesús, está la esperanza del futuro del mundo. Cristo es el Redentor del mundo: «Nuestro castigo saludable vino sobre él, sus cicatrices nos curaron» (Is 53, 5).

lunes 4 de mayo de 2009

Berlioz: Te Deum



Wiener Philharmoniker
Dirige: Claudio Abbado

El Ser y Lo Bello según Von Balthasar


"El ser que se muestra en lo bello. La naturaleza proclama la gloria de Dios, sin palabras y sin voz. En cada cosa duerme una canción poética, y es el poeta el que con una palabra mágica o encantada hace cantar la naturaleza. Para ello debemos tener ojos capacitados para poder ver esta epifanía en lo cotidiano. Mientras más libre sea el ente, más personal y únicamente se podrá expresar. Ante el ente que se muestra epifánicamente el sujeto reacciona con el asombro"

"Todo ente mundano es epifánico...La forma de aparición del ente es el modo como éste se expresa, una especie de lenguaje "sin sonido", pero no desarticulado, en el que las cosas no sólo se expresan a sí mismas, sino siempre también la realidad total presente en ellas, que (como "non subsistens") remite a lo real subsistente: "Los cielos cuentan la gloria de Dios...un día lo anuncia al otro y una noche comunica la noticia a la próxima. No hay lenguaje, ni palabras, ni voz que se pueda oír; más por toda la tierra son legibles sus renglones, hasta el confín del mundo llegan sus palabras" (Sal 19,2-4). O con el poeta: "En todas las cosas duerme una canción,/sueñan entonces sin cesar,/ y el mundo comienza a cantar,/ encuentra sólo la palabra encantadora." El poeta "puede decir lo que cada cosa quiere decir" (Claudel). Goethe diría más sobriamente que todas las cosas ponen una "forma", que el ojo capaz de ver para leer entiende como "forma acuñada, que se desarrolla viviendo". Nuevamente interviene aquí en el juego la paradoja de la revelación en el ocultamiento...Cuanto más libre es lo que acuña, tanto más articulado y de modo más personalmente único se manifiesta – lo más claramente en el lenguaje humano-, pero precisamente la libertad de la manifestación permite entonces también al que se manifiesta encerrarse más profundamente en ella: la libertad como tal no se puede mostrar, por más que pueda indicarse...

...Al principio ...está el asombro..."
"A veces la revelación puede ser meramente exterior, sin correspondencia de la verdad interna, en ese caso se transforma en mero reflejo o resplandor. Pero si es coherente con ella misma entonces es epifanía. Si lo que aparece es no-existente, entonces será un reflejo que encandile y habrá un vacío en vez de un contenido mistérico:
"La aparición puede ser bella, aunque esté separada de esta profundidad y la frustre en sí misma: entonces se convierte en apariencia. Para ser aparición, necesita de la indicación que hay en ella, entonces es epifanía. ..."

Hans Urs Von BALTHASAR ( Epílogo,Madrid 1998, 57).

martes 21 de abril de 2009

Gerace

Oleo sobre tela
60x70 cm
una pintura de Ida De Vincenzo
más obras de la artista en http://idadevincenzo.blogspot.com

lunes 20 de abril de 2009

CUANTO PUEDAS


Si imposible es hacer tu vida como quieres,
por lo menos esfuérzate
cuanto puedas en esto:
no la envilezcas nunca
en contacto excesivo con el mundo,
con una excesiva frivolidad.
No la envilezcas en el tráfago inútil
o en el necio vacío
de la estupidez cotidiana,
y al cabo te resulte un huésped inoportuno.

Constantino Kavafis

domingo 8 de marzo de 2009

Querida Alfonsina...



EL CLAMOR
Alfonsina Storni

Alguna vez, andando por la vida,
por piedad, por amor,
como se da una fuente, sin reservas,
yo di mi corazón.

Y dije al que pasaba, sin malicia,
y quizá con fervor:
-Obedezco a la ley que nos gobierna:
He dado el corazón.

Y tan pronto lo dije, como un eco
ya se corrió la voz:
-Ved la mala mujer esa que pasa:
Ha dado el corazón.

De boca en boca, sobre los tejados,
rodaba este clamor:
-¡Echadle piedras, eh, sobre la cara;
ha dado el corazón!

Ya está sangrando, sí, la cara mía,
pero no de rubor,
que me vuelvo a los hombres y repito:
¡He dado el corazón!

sábado 14 de febrero de 2009

Nessun Dorma

Carreras-Domingo-Pavarotti

Decálogo del artista

I. Amarás la belleza, que es la sombra de Dios sobre el Universo.
II. No hay arte ateo. Aunque no ames al Creador, lo afirmarás creando a su semejanza.
III. No darás la belleza como cebo para los sentidos, sino como el natural alimento del alma.
IV. No te será pretexto para la lujuria ni para la vanidad, sino ejercicio divino.
V. No la buscarás en las ferias ni llevarás tu obra a ellas, porque la Belleza es virgen, y la que está en las ferias no es Ella.
VI. Subirá de tu corazón a tu canto y te habrá purificado a ti el primero.
VII. Tu belleza se llamará también misericordia, y consolará el corazón de los hombres.
VIII. Darás tu obra como se da un hijo: restando sangre de tu corazón.
IX. No te será la belleza opio adormecedor, sino vino generoso que te encienda para la acción, pues si dejas de ser hombre o mujer, dejarás de ser artista.
X. De toda creación saldrás con vergüenza, porque fue inferior a tu sueño, e inferior a ese sueño maravilloso de Dios, que es la Naturaleza.



Gabriela Mistral

"Pourquoi me reveiller" Werther

Ramon Vargas Teatro Real de Madrid. Julius Rudel conductor. July, 1999

Interrogaciones

por GABRIELA MISTRAL
¿Cómo quedan, Señor, durmiendo los suicidas?
¿Un cuajo entre la boca, las dos sienes vaciadas,
las lunas de los ojos albas y engrandecidas,
hacia un ancla invisible las manos orientadas?
¿O Tú llegas después que los hombres se han ido,
y les bajas el párpado sobre el ojo cegado,
acomodas las vísceras sin dolor y sin ruido
y entrecruzas las manos sobre el pecho callado?
El rosal que los vivos riegan sobre su huesa
¿no le pinta a sus rosas unas formas de heridas?
¿No tiene acre el olor, sombría la belleza
y las frondas menguadas de serpientes tejidas?
Y responde, Señor: Cuando se fuga el alma
por la mojada puerta de las largas heridas,
¿entra en la zona tuya hendiendo el aire en calma
o se oye un crepitar de alas enloquecidas?
¿Angosto cerco lívido se aprieta en torno suyo?
¿El éter es un campo de monstruos florecido?
¿En el pavor no aciertan ni con el nombre tuyo?
¿O van gritando sobre tu corazón dormido?
¿No hay un rayo de sol que los alcance un día?
¿No hay agua que los lave de sus estigmas rojos?
¿Para ellos solamente queda tu entraña fría,
sordo tu oído fino y apretados tus ojos?
Tal el hombre asegura, por error o malicia;
mas yo, que te he gustado, como un vino, Señor,
mientras los otros siguen llamándote Justicia,
¡no te llamaré nunca otra cosa que Amor!
Yo sé que como el hombre fue siempre zarpa dura;
la catarata, vértigo; aspereza, la sierra.
¡Tú eres el vaso donde se esponjan de dulzura
los nectarios de todos los huertos de la Tierra!


Desolación (1922) Dolor

sábado 7 de febrero de 2009

Maria Callas - O mio babbino caro

Vicente Hernández o "las mil y una formas de huir del paraíso"

"El barco encantado de los sueños"
Vicente Hernández 2008 - .
Oil on canvas 19 3/4 x 39 1/4 inches
Pintura Cubana contemporánea

PAQUITO D'RIVERA: "MOZART'S ADAGIO"

Pablo Zinger conducts the Tenerife Symphony Orchestra. Paquito D'Rivera, sax, Alex Brown, piano, Renaud Garcia-Fons, double-bass, Mark Miralta, drums. February 16, 2008, Tenerife, Canary Islands.

domingo 1 de febrero de 2009

Años


Entre los muchos dones, Córdoba, que te debo,
uno es esta especie de vuelta a mi niñez:
al sendero, al regato, a la cabra, al acebo,
al castillo y su ruina, a la ermita y su prez.

Recuerdo español mío cada vez más lejano,
angustia de los años, vendaval en que voy...
he vuelto a ser en Córdoba montañés y cristiano
lo que fueron los míos, lo que sin duda soy.
Baldomero Fernández Moreno
(1931)

jueves 29 de enero de 2009

La mañana ( Peer Gynt) - Edvard Grieg

Derechos humanos...

la ley natural es de especial relevancia para comprender el fundamento de los derechos arraigados en la naturaleza de la persona y, como tales, derivados de la voluntad misma de Dios creador. Anteriores a cualquier ley positiva de los Estados, son universales, inviolables e inalienables; y, por tanto, todos deben reconocerlos como tales, especialmente las autoridades civiles, llamadas a promover y garantizar su respeto. Aunque en la cultura actual parece haberse perdido el concepto de ‘naturaleza humana’, es un hecho que los derechos humanos no se pueden comprender sin presuponer que el hombre, en su mismo ser, es portador de valores y de normas que hay que descubrir y reafirmar, y no inventar o imponer de modo subjetivo y arbitrario. En este punto, es de gran importancia el diálogo con el mundo laico: debe mostrarse con evidencia que la negación de un fundamento ontológico de los valores esenciales de la vida humana desemboca inevitablemente en el positivismo y hace que el derecho dependa de las corrientes de pensamiento dominantes en una sociedad, pervirtiendo así el derecho en un instrumento del poder en vez de subordinar el poder al derecho”

Benedicto XVI
( Discurso ante la Comisión Teológica Internacional, 1 de diciembre de 2005).

Libres e Iguales

Paul Johnson: "La batalla por Dios frente al milenio" y "¿Qué teme el ateo de Oxford?"

La batalla por Dios frente al milenio


Uno de los aspectos más fascinantes de la Historia abarca menos las cosas que ocurren que las cosas que obstinadamente se niegan a ocurrir. Fuerzas aparentemente irresistibles se detienen. Tendencias poderosas se evaporan. Reliquias derruidas sobreviven. Los hombres de ayer siguen su camino. El gran no-acontecimento del siglo veinte fue la Muerte de Dios. Los intelectuales de fin de siglo no coincidían con Nietzsche en su afirmación de que Dios había muerto, pero confiaban en que habría muerto para el año 2000. Durante el siglo diecinueve suponían que la creencia en Dios desaparecería de Occidente y que sólo las sociedades retrógradas conservarían la superstición religiosa. Pero aquí estamos, al cabo de lo que presuntamente era el primer siglo de ateísmo, con Dios vivito y coleando y reinando en el corazón de miles de millones de personas en todo el mundo. En parte como consecuencia del crecimiento de la población, hoy hay más creyentes que en 1909. Sin duda también hay más agnósticos, pero no más ateos. La cantidad de gente que está dispuesta a declarar sin rodeos que no hay Dios ha4eclinado desde el auge del ateísmo organizado de la década de 1880. Es típico de la universidad de Oxford, reducto de causas perdidas, que acabe de designar a Richard Dawkins como primer profesor de Ateísmo.
En realidad, a fines del siglo veinte, las perspectivas para Dios son excelentes. Podría terminar por ser Su siglo. En el siglo diecinueve adorábamos el Progreso. Era real, visible, rápido y benéfico. Pero se detuvo bruscamente en la catástrofe de la Primera Guerra Mundial. La raza humana entendió que el Progreso la había decepcionado. Se volcó a la Ideología: comunismo, fascismo, freudismo y sistemas de creencias aún más oscuros. El siglo veinte fue la Era de la Ideología, tal como el siglo diecinueve fue la Era del Progreso. Pero la Ideología también defraudó a sus simpatizantes y se derrumbó a comienzos de los 90. Una cosa que la Historia enseña acerca de los seres humanos es que no les agrada no creer en nada. Un vacío de creencias es aborrecible. Es posible que Dios, que debió luchar para sobrevivir en el siglo veinte, llene el vacío en el veintiuno y así se convierta en el heredero residual de esos titanes muertos, el Progreso y la Ideología.
He pensado en esta perspectiva porque estoy a punto de publicar un pequeño volumen sobre Dios. The Quest for God: A Personal Pilgrimage, En busca de Dios, Javier Vergara Editor, Buenos Aires, 1996, no es primordialmente una obra piadosa. Es una indagación, y no del todo lograda, como soy el primero en admitir. La escribí para satisfacer lo que considero una necesidad común. Cuando la conversación se encauza hacia nuestras creencias actuales, pregunto a la gente si cree en Dios y la respuesta suele ser sí. Pero si insisto y pregunto qué quieren decir con eso, no hay respuesta, o bien desechan la pregunta con una broma: "Aguas profundas, Watson" o "Requiero esa pregunta por escrito". La gente no quiere decir "No sé" o admitir que ha postergado la reflexión sobre lo que significa Dios o la aceptación de Su existencia. Se niega a pensar en Dios, así como preferiría no pensar en la muerte, y menos en la propia. Y aunque trate de pensar en Dios, no sabe cómo hacerlo. Así que decidí escribir un libro, ordenando mis ideas sobre Dios, con la esperanza de que su lectura ayudara a otros a ordenar las suyas propias. Abarco la mayoría de los temas dificultosos, tales como: quién es Dios, por qué creó el universo, cómo lo administra -si lo administra- y por qué permite el florecimiento del mal. Hablo de los animales, su posible alma, la Tierra y su futuro, y la probabilidad de que haya vida en otros mundos y cómo esto afectaría nuestra noción de Dios. Analizo las Cuatro Cosas Finales: la muerte, el juicio, el infierno y el cielo, y por último la plegaria, el tema más importante, ya que es nuestro modo de comunicarnos con este misterioso Ser.
Escribir el libro me resultó más difícil de lo que imaginaba porque descubrí zonas de ignorancia y honduras de incertidumbre en mi interior. Creía tener la mayoría de las respuestas y descubrí que tenía muy pocas, y tuve que pensarlo todo de nuevo y leer mucho. Pero me alegra haber hecho el esfuerzo porque ahora tengo las cosas mucho más claras. También soy más fuerte en mi fe y, sobre todo, me deleita saber que a través de las vicisitudes de seis décadas he logrado mantener casi intactas las creencias que me inculcaron mis padres. La fe en un Dios justo y todopoderoso es el mayor de los regalos. Aunque deseemos nacer apuestos, ricos, inteligentes o seductores, la fe es un legado más valioso que cualquiera de estos dones. Y cuando estoy en Londres durante el fin de semana, voy a la misa de once de los frailes carmelitas de Kensington Church Street. Es una misa cantada en latín, con una sencilla homilía, y toda la grey toma la comunión: el catolicismo en su mejor y más grata expresión. Después bebo café con mi vieja amiga y colega, la historiadora Antonia Fraser. Con frecuencia nos decimos: "Qué afortunados somos de ser católicos y tener acceso a esta singular nutrición espiritual". Parece complacencia pero no es tal, sino humilde gratitud. Nuestra fe es una armadura que, merezcámosla o no, es una maravillosa protección contra las piedras y dardos del mundo. Dentro de ella nos sentimos seguros, confortables, privilegiados.
Me gustaría que todos los seres humanos tuvieran una prenda similar. No hago proselitismo, pero ruego por la conversión de los que amo y de todo el mundo. Y estoy dispuesto a enfrentarme en un debate justo con los paladines del otro bando. Si Richard Dawkins quiere discutir conmigo sobre la existencia de Dios, en el canal 4, en BBC 2, en Radio 3 o en cualquier otro foro público, estoy dispuesto. Son aguas profundas, Watson -como decía Sherlock Holmes-, pero todos debemos zambullirnos en ellas tarde o temprano. Sospecho que, al aproximarse el milenio, el fermento religioso que ya ha comenzado se elevará. La mayoría de las evocaciones religiosas, como el Great Awakening de las colonias americanas en el siglo dieciocho, surgen de las honduras de la sociedad. El cristianismo comenzó como una religión de los pobres, las mujeres, los desposeídos y los descastados. Tal vez esto se repita, pero tengo la corazonada de que renacerá -al menos en este país- entre las clases altas, y entre los intelectuales y educados. A mi juicio, nos aguarda una época estimulante en los próximos años, en el alba de un siglo en que quizá Dios recobre su terreno. La batalla será enconada, y si puedo, estaré en primera línea.


¿Qué teme el ateo de Oxford?
¿Por qué se han acobardado los ateos? Tras haber proclamado durante un siglo que los argumentos a favor de la existencia de Dios sólo debían exponerse a la luz del día y la discusión pública para desmoronarse ignominiosamente, ¿por qué comienzan a sentir pánico de sus propios argumentos? ¿Por qué, después de atrincherarse en su altiva arrogancia, empiezan a temblar de repente? Lo pregunto a la luz de la terminante negativa de Richard Dawkins a abandonar su seguro reducto académico para debatir conmigo, en un foro abierto, según reglas convenidas y con coordinación neutral, la existencia o inexistencia de Dios. Si el cabecilla del lobby antiteísta de Gran Bretaña, y dueño de la primera cátedra de Ateísmo de Oxford -sí, sé que oficialmente es para explicar las ciencias, pero todos sabemos qué se trae Dawkins entre manos-, no está dispuesto a defender sus convicciones, debemos llegar a la conclusión de que están en graves aprietos.
Dejo de lado la razón aparente del rechazo de Dawkins: que mi desafío está motivado por intereses personales. Todos sabemos que no es el verdadero motivo. Está asustado. A fin de cuentas, según el autor de El gen egoísta, todos nos guiamos continuamente por intereses personales y cualquier otro motivo sería antinatural o ilusorio. Huelga decir que no comparto a esta deprimente visión de la humanidad, y compadezco al profesor por creer imposible que un ser humano sea impulsado por la fe, una causa, un genuino deseo de esclarecer a la sociedad o -el principal objetivo en mi caso- un ferviente deseo de compartir el precioso don de la creencia en Dios con tantos mortales como sea posible. Una de las consecuencias espantosas de ser un materialista como Dawkins es que, por lógica, uno está obligado a negar la existencia de la metafísica, y el mundo del espíritu se convierte en zona prohibida. Uno está obligado a encarcelarse en una existencia unidimensional, sin pasado significativo y sin futuro personal, donde lo único que importan son objetos materiales empujados por genes porcinos. Pero, como decía, la razón que alega Dawkins para eludir el debate no es la real.
Sospecho que hay tres razones principales para que Dawkins no compita. Una es la pereza intelectual típica de los divos de Oxford y Cambridge. A fin de cuentas, si uno está acostumbrado a actuar como una ingeniosa eminencia intelectual frente a jóvenes boquiabiertos, o a conferenciar ante públicos dóciles que anotan cada palabra como si fuera la Sagrada Escritura, o a pavonearse como león residente en la provinciana sociedad de las tertulias oxonienses, cuesta salir al mundo real donde la gente replica y exige pruebas, y las piruetas académicas son inconducentes. Fuera del ámbito protegido de los claustros, no existe un puesto intelectual seguro. Dawkins lo sabe. Una cosa es ir a Londres para emitir sonidos en un estudio de televisión, y muy otra enfrentarse a una audiencia en vivo durante dos horas respetando auténticas reglas del marqués de Queensberry.
Además, sospecho que Dawkins está preocupado por la pobreza de sus argumentos. En el siglo diecinueve los positivistas llevaban las de ganar, en cierto sentido: podían señalar las ridiculeces que los teólogos habían dicho en el pasado -ángeles bailando en la cabeza de un alfiler, por ejemplo- sin contar con un cúmulo similar de idioteces arcaicas en su propio bando. Pero ya no es así. Las expresiones del ateísmo ahora tienen una larga historia, y es espectacularmente tonta. Los obiter dicta de científicos materialistas de otros tiempos, en su época tan eminentes y aplomados como Dawkins, constituyen hoy una lectura hilarante. Emile Littré definió el "alma" como "la suma anatómica de las funciones del cuello y la columna vertebral, y la suma fisiológica de la función del poder de percepción del cerebro". En cambio, Ernst Haeckel afirmó: "Ahora sabemos que ... el alma [es] una suma de plasmamovimientos en las células de los ganglios". Hippolyte Taine escribió: "El hombre es un autómata espiritual... el vicio y la virtud son productos, como el azúcar y el vitriolo". Karl Vogt insistía: "Los pensamientos brotan del cerebro como la bilis del hígado o la orina de los ríñones". Jacob Moleshot estaba igualmente seguro: "Ningún pensamiento [puede surgir] sin fósforo". En esa época los ateos sólo tenían que atacar. Ahora tienen mucho que defender o repudiar. Comprendo que Dawkins tenga miedo de que en un foro público sus plasmamovimientos terminen retorciéndose en las células de sus ganglios.

En tercer lugar, a diferencia de sus predecesores, los ateos de hoy tienen las cosas fáciles. La sociedad -en el mundo académico, en los medios de comunicación, en el discurso público, en la conversación común- está orientada a su favor, como antaño estaba a favor de los cristianos. Como bien sé por experiencia propia, la inclusión de Dios en las argumentaciones -en un estudio de televisión, a una mesa, en una discusión pública- es un delito social que provoca inquietud, contrariedad y vergüenza. Dios es una palabra insultante que sólo se debe pronunciar dentro de zonas certificadas. En todas partes se da por sentado cierto agnosticismo irreflexivo, así que los ateos rara vez deben exponer sus argumentos ab initio. Casi los han olvidado.
No siempre fue así. Thomas Henry Huxley tuvo que enfrentarse toda la vida con obispos militantes y políticos cristianos convencidos, y era un orador de primera; en comparación, Dawkins parece un haragán. George Bernard Shaw y H. G. Wells debatían continuamente en foros públicos acerca de Dios, la religión y la posibilidad de una vida ultraterrenal con gente como Hilaire Belloc y G. K. S. Chesterton. También eran brillantes en la lucha. Bertrand Russell defendió su propia versión de la racionalidad contra toda clase de contrincantes durante tres cuartos de siglo y sabía cómo hacerlo. Y, si mal no recuerdo, Freddie Ayer jamás eludió una pelea. Pero Dawkins no sabe si puede salirse con la suya. Está inseguro de sus argumentos, su causa y su destreza. Teme ponerse en ridículo frente al mundo y frente a sus colegas académicos, quienes, al margen de sus creencias, disfrutarían en grande si vieran un tropezón del Rey Ateísmo. Así que Dawkins masculla en su campamento del New College, temeroso de ponerse la armadura y afrontar la lid. Como dijo el poeta Chapman, hay algo despreciable en el escéptico inactivo:

Oh incredulidad, ingenio de los necios,
que chapuceramente escupen sobre todo lo bello,

castillo del cobarde y cuna del perezoso.

domingo 25 de enero de 2009

Pachelbel y el océano...

miércoles 21 de enero de 2009

SONETO DE LA UNIDAD DEL ALMA

Francisco Luis Bernardez

Yo que tengo la voz desparramada,
yo que tengo el afecto dividido,
yo que sobre las cosas he vivido
siempre con la memoria derramada;

yo que fui por la tierra desolada,
yo que fui bajo el cielo prometido
con el entendimiento repartido
y con la voluntad multiplicada;

quiero poner ahora la energía
de la memoria, del entendimiento
y de la voluntad en armonía

con la Memoria que no olvida nunca
con el Entendimiento siempre atento
y con la Voluntad que no se trunca.

Beethoven, Symphony No 7, II - Karajan, Berliner Phil

Mero Cristianismo - C S Lewis

"La palabra caballero significaba originalmente algo reconocible: un hombre que tenía un escudo de armas y era propietario de tierras. Cuando a alguien se le llamaba «un caballero» no se le estaba haciendo un cumplido sino simplemente estableciendo un hecho. Si se decía que no era «un caballero» no se le estaba insultando sino que se estaba dando información. No había ninguna contradicción en el hecho de decir que John era un mentiroso y un caballero, del mismo modo que tampoco la hay ahora cuando se dice que James es un imbécil y un M.A. [Magister Artium, Grado académico británico]. Pero luego llegaron gentes que dijeron -tan acertadamente, tan caritativamente, tan espiritualmente, tan sensiblemente, tan cualquier otra cosa menos útilmente-: «Ah, pero, ¿no es bien cierto que lo importante de un caballero no son su escudo de armas ni sus tierras, sino su comportamiento? ¿No es cierto que el verdadero caballero es el que se comporta como debería comportarse un caballero? ¿No es cierto que en ese sentido Edward es mucho más caballero que John?» Sus intenciones eran buenas. Ser honorable y cortés y valiente es por supuesto algo mucho mejor que tener un escudo de armas. Pero no es lo mismo. Y lo que es peor, no es algo sobre lo cual todo el mundo estará de acuerdo. Llamar a un hombre «un caballero» en este nuevo y refinado sentido se convierte, de hecho, no en un modo de dar información acerca de él sino en un modo de alabarlo: negar que es «un caballero» se convierte sencillamente en una manera de insultarlo. Cuando una palabra deja de ser un término descriptivo y se transforma simplemente en un término elogioso, deja ya de comunicar hechos acerca del objeto. (Una «buena» comida sólo significa una comida que le gusta a la persona que la describe.) Un caballero, una vez que ha sido espiritualizado y refinado a partir de su antiguo sentido más tosco y objetivo, significa poco más que un hombre que le gusta a la persona que lo describe. Como resultado, caballero es hoy una palabra inútil. Ya teníamos muchos términos de aprobación, de modo que no se necesitaba para eso; por otra parte, si cualquiera (digamos en un libro de historia) quiere utilizarlo en su antiguo sentido, no puede hacerlo sin explicaciones. Para esa finalidad, el término ha sido desvirtuado.

Pues bien; si alguna vez permitimos que la gente empiece a espiritualizar y refinar o, como ellos dirían, a «profundizar» el sentido de la palabra cristiano, ésta también se convertirá rápidamente en una palabra inútil. En primer lugar, los cristia­nos mismos jamás podrán aplicarla a nadie. No es a nosotros a quienes corresponde decir quién, en el sentido más profundo, está o no está más cerca del espíritu de Cristo. Nosotros no vemos en el corazón de los hombres. No podemos juzgar, y, de hecho, se nos ha prohibido juzgar. Sería una perversa arro­gancia por nuestra parte decir si un hombre es, o no es, un cristiano en este sentido refinado. Y evidentemente una palabra que no podemos aplicar nunca no va a ser una palabra muy útil. En cuanto a los no creyentes, no hay duda de que utiliza­rán alegremente el término en el sentido refinado. En sus bocas se convertirá simplemente en un término de alabanza. Al lla­mar a alguien un cristiano querrán decir que lo consideran un buen hombre. Pero esa manera de utilizar la palabra no será un enriquecimiento del idioma, puesto que ya tenemos la palabra bueno. Entretanto, la palabra cristiano habrá sido estropeada para lo que hubiera podido servir.

Debemos por lo tanto adherirnos al significado obvio y original. El nombre de cristianos fue dado por primera vez en Antioquía (Hechos XI, 26) a los «discípulos», a aquellos que aceptaban las enseñanzas de los apóstoles. No cabe duda de que estaba restringido a aquellos que se beneficiaban de esas enseñanzas tanto como debían. No cabe duda de que se exten­día a aquellos que de algún modo espiritual, refinado, interior estaban «mucho más cerca del espíritu de Cristo» que los menos satisfactorios de los discípulos. No se trata de un hecho teológico, ni moral. Se trata de utilizar las palabras de manera que todos podamos comprender lo que se está diciendo. Cuan­do un hombre que acepta la doctrina cristiana vive de un modo que no es digno de ésta, es mucho más claro decir que es un mal cristiano que decir que no es un cristiano.

Espero que ningún lector suponga que el «mero» cristianismo se presenta aquí como una alternativa a los credos de las distintas confesiones, como si un hombre pudiese adoptarlo en preferencia al congregacionalismo o a la ortodoxia griega o a cualquier otra cosa. Se parece más a un vestíbulo desde el cual se abren puertas a varias habitaciones. Si puedo hacer que alguien entre en ese vestíbulo habré conseguido lo que intenta­ba. Pero es en las habitaciones, no en el vestíbulo, donde hay chimeneas encendidas, y sillones, y comidas. El vestíbulo es un lugar donde se espera, un lugar desde el cual pasar a las dife­rentes puertas, no un lugar para vivir en él. Para eso la peor de las habitaciones (sea cual sea) es, en mi opinión, preferible. Es verdad que algunos pueden descubrir que tienen que esperar en el vestíbulo un tiempo considerable, mientras que otros están seguros, casi inmediatamente, de a qué puerta tienen que llamar. No sé por qué existe esta diferencia, pero estoy seguro de que Dios no hace esperar a nadie a menos que vea que esperar es bueno para él. Cuando entréis en vuestra habitación comprobaréis que la larga espera os ha proporcionado un bien que de otro modo no habríais obtenido. Pero debéis conside­rarlo como una espera, no como una acampada. Debéis seguir rezando para pedir luz y, por supuesto, incluso en el vestíbulo, debéis empezar a obedecer las reglas que son comunes a la casa entera. Y sobre todo debéis preguntar cuál de las puertas es la verdadera, no la que más os gusta por sus paneles o su pintura. En lenguaje común, la pregunta nunca debería ser. «¿Me gusta esa clase de servicio?» sino «¿Son verdaderas estas doctrinas? ¿Está aquí la santidad? ¿Me mueve hacia esto mi conciencia? ¿Mi resistencia a llamar a esta puerta se debe a mi orgullo, a mis simples gustos, o a mi desagrado personal por este guar­dián de la puerta en particular?»

Cuando hayáis llegado a vuestra habitación, sed amables con aquellos que han elegido puertas diferentes y con aquellos que siguen aún en el vestíbulo. Si están equivocados, necesitan mucho más de vuestra oraciones, y si son vuestros enemigos, entonces se os ha mandado rezar por ellos. Esa es una de las reglas comunes a toda la casa".


Fragmento de la Introducción de C. S. Lewis a su libro: "Mero Cristianismo" Ed. Rialp, Madrid 1995, 233 páginas

lunes 6 de octubre de 2008

Ernesto Lecuona- La Comparsa

Poemas de Heberto Padilla (1932-2000)

A mi esposo,
tantos años de exilio y de nostalgia...
la libertad te llevará algún día
a aquel lugar que nunca te abandona.

Siempre he vivido en Cuba

Yo vivo en Cuba. Siempre
he vivido en Cuba. Esos años de vagar
por el mundo de que tanto han hablado,
son mis mentiras, mis falsificaciones.
Porque yo siempre he estado en Cuba.
Y es cierto
que hubo días de la Revolución
en que la Isla pudo estallar entre las olas;
pero en los aeropuertos,
en los sitios en que estuve
sentí
que me gritaban
por mi nombre
y al responder
ya estaba en esta orilla
sudando,
andando,
en mangas de camisa,
ebrio de viento y de follaje,
cuando el sol y el mar trepan a las terrazas
y cantan su aleluya.
Heberto Padilla
De "Fuera del juego" 1968

Poética

Di la verdad.
Di, al menos, tu verdad.
Y después deja
que cualquier cosa ocurra:
que te rompan la página querida,
que te tumben a pedradas la puerta,
que la gente se amontone delante de tu cuerpo
como si fueras un prodigio
o un muerto.
Heberto Padilla
De "Fuera del juego" 1968

jueves 25 de septiembre de 2008

W. B. Yeats, el poeta de Irlanda

"Fuimos los últimos románticos
escogimos por tema La santidad tradicional y la belleza..."
William Butler Yeats (1835-1939)

ÉL DESEA LAS TELAS DEL CIELO
Si tuviese yo las telas bordadas
del cielo,
Recamadas con luz dorada
y plateada,
Las telas azules y las tenues
y las oscuras
De la noche y la luz
y la media luz,
Extendería las telas bajo
tus pies:
Pero, siendo pobre, sólo tengo
mis sueños;
He extendido mis sueños bajo
tus pies;
Pisa suavemente, pues pisas
mis sueños.


Down By The Sally Gardens Irish song Celtic music woman

ALLÁ EN LOS JARDINES DE SALLEY

Allá en los jardines de Salley
mi amor y yo nos encontramos;
Pasó por los jardines de Salley
con pies pequeños, blancos como nieve.
Me dijo que me tomase el amor con naturalidad,
como las hojas que crecen en el árbol;
Pero yo, siendo joven y tonto,
no estuve de acuerdo con ella.

En un prado junto al río
mi amor y yo nos encontrábamos,
Y en mi hombro inclinado
ella apoyó su mano, blanca como nieve.
Me dijo que me tomase la vida con naturalidad,
como la yerba crece en las presas;
Pero yo era joven y tonto,
y ahora estoy lleno de lágrimas.
W B Yeats

martes 23 de septiembre de 2008

Soneto a la libertad humana

Qué hermosa eres, libertad. No hay nada
que te contraste. ¿Qué? Dadme tormento.
Más brilla y en más puro firmamento
libertad en tormento acrisolada.

¿Que no grite? ¿Mordaza hay preparada?
Venid: amordazad mi pensamiento.
Grito no es vibración de ondas al viento:
grito es conciencia de hombre sublevada.

Qué hermosa eres, libertad. Dios mismo
te vio lucir, ante el primer abismo
sobre su pecho, solitaria estrella.

Una chispita del volcán ardiente
tomó en su mano. Y te prendió en mi frente,
libre llama de Dios, libertad bella.

Dámaso Alonso

viernes 19 de septiembre de 2008

Caserón de tejas...

Barrio de Belgrano,
caserón de tejas,
¿te acordás, hermana,
de las tibias noches
sobre la vereda...?
Cuando un tren cercano
nos dejaba viejas
raras añoranzas
bajo la templanza
suave del rosal...
Todo fue tan simple,
claro como el cielo,
bueno como el cuento
que en las dulces siestas
nos contó el abuelo,
cuando en el pianito
de la sala oscura
sangraba la pura
ternura de un vals...

Revivió, revivió
en las voces dormidas del piano
y al conjuro sutil de tu mano
el faldón del abuelo vendrá...
Llámalo, llámalo,
viviremos el cuento lejano
que en aquel caserón de Belgrano,
venciendo al arcano,
nos llama mamá.

Barrio de Belgrano,
caserón de tejas,
¿dónde está el aljibe,
dónde están tus patios,
dónde están tus rejas...?
Volverás al piano,
mi hermanita vieja,
y en las melodías
vivirán los días
claros del hogar...
Tu sonrisa, hermano,
cobijo mi duelo
y como en el cuento
que en las dulces siestas
nos cantó el abuelo,
tornará el pianito
de la sala oscura
o sangrar la pura
ternura del vals...


Letra: Cátulo Castillo Música: Sebastián Piana Año: 1941

Escuchalo en la voz de María Graña aquí

domingo 14 de septiembre de 2008

Un psicólogo en un campo de concentración

Frag de El Hombre en Busca de Sentido de Víktor Frankl. (Texto completo en Los especiales de LiberPress. )


"El ser humano no es una cosa más entre otras cosas; las cosas se determinan unas a las otras; pero el hombre, en última instancia, es su propio determinante. Lo que llegue a ser —dentro de los límites de sus facultades y de su entorno— lo tiene que hacer por sí mismo. En los campos de concentración, por ejemplo, en aquel laboratorio vivo, en aquel banco de pruebas, observábamos y éramos testigos de que algunos de nuestros camaradas actuaban como cerdos mientras que otros se comportaban como santos. El hombre tiene dentro de sí ambas potencias; de sus decisiones y no de sus condiciones depende cuál de ellas se manifieste. Nuestra generación es realista, pues hemos llegado a saber lo que realmente es el hombre. Después de todo, el hombre es ese ser que ha inventado las cámaras de gas de Auschwitz, pero también es el ser que ha entrado en esas cámaras con la cabeza erguida y el Padrenuestro o el Shema Yisrael en sus labios."

El mártir de la Caridad

Por Julio Estorino


Tenía 17 años y se llamaba Arnaldo Socorro Sánchez. Había nacido en Unión de Reyes, un pequeño pueblo de los llanos matanceros y desde hacía cinco años vivía en La Habana, adonde la familia había se había mudado en busca de mejores horizontes. Rubio, apuesto, de mirada clara y honda, el muchacho vivía la hermosa fe de los humildes. Era miembro de la Juventud Obrera Católica y, a la par que trabajaba para ayudar a la economía familiar, estudiaba, gracias a una beca, en la Escuela Electromecánica del Colegio de Belén.Sus padres, Gregorio y Carlota, habían sabido inculcarle los valores firmes de los que, siendo muy pobres, son, a la vez, muy íntegros. –"Voy al cine" le dijo a la madre para no preocuparla, aquel domingo 10 de septiembre de 1961.Pero no fue al cine. Fue a la iglesia de La Caridad, en el corazón de La Habana, desde donde debía partir aquella tarde una procesión con la imagen de la virgen patrona de los cubanos… una procesión con ribetes singulares.Corrían días de severas confrontaciones entre la dictadura castrista y la Iglesia Católica. La persecución religiosa no conocía las púdicas sutilezas que vendrían después y los obispos de aquella época advertían visionariamente sobre los avances del marxismo, encarnando las más legítimas aspiraciones de un creciente sector de la población que, desengañado del fidelismo, trataba de detener el total despojo de la nación cubana.Destruidas todas las instituciones del país y controlados por el gobierno todos los medios de difusión, la Iglesia se había convertido en el último reducto de la libertad, como si ésta regresara totalmente a su origen, Dios.En tales circunstancias, aquella no podía ser una procesión cualquiera. Inevitablemente, la fe se identificaba con el rechazo al sistema ateo que se imponía en Cuba a sangre y fuego y tanto el gobierno como el pueblo sabían que la manifestación religiosa sería también un termómetro de los sentimientos populares respecto al régimen que, aparentemente, temía no salir muy bien de la prueba.A eso de las dos de la tarde el templo y sus alrededores reventaban de público, cuando el entonces Obispo Auxiliar de La Habana, Monseñor Eduardo Boza Masvidal, que era también párroco de La Caridad, anunció que el gobierno había retirado el permiso para la procesión y, previendo un inevitable enfrentamiento, pidió a los fieles que regresaran a sus hogares. Los fieles, sin embargo, no se fueron. Tal vez entendían que, en aquellos momentos, la casa de la Madre era el único hogar.Eduardo de la Fuente estaba allí, junto al muchacho rubio a quien no conocía, y nos lo cuenta: …"la situación estaba caliente… los milicianos nos rodeaban y comunistas vestidos de civil trataban de infiltrarse entre los católicos… nosotros tratábamos de mantener la calma sin renunciar a nuestros derechos… El tiempo transcurría y la multitud crecía… Vi allí a un militar que se arrancó sus galones y entró a la iglesia a rezar… Un ómnibus se detuvo frente al templo y el chofer dijo a los pasajeros: "Señores, todos somos cubanos. Vamos a la procesión"… Todos se bajaron dando vivas a Cristo Rey… Un negro se enfrentaba a un miliciano y le gritaba: "¡Mátame, maric… que yo quiero ser el primero en caer, para que no se diga que los negros somos ñángaras!"…-"Comenzaba a oscurecer –sigue contando Eduardo de la Fuente- y la tensión se hacía inaguantable. Aquel muchacho, Arnaldo Socorro, se hizo de un cuadro de la Virgen de la Caridad y lo elevó en sus manos… lo seguimos, pretendimos salir hacia la calle Reina, pero los castristas nos repelieron a puro golpe… regresamos y nos reagrupamos. En una esquina de la iglesia, un hombre fuerte, de pull-over y pantalón verdeolivo, portando una metralleta checa, abrió fuego…-"Arnaldo cayó al suelo manando abundante sangre… lo recogimos y corrimos con él. En un automóvil lo llevamos a la Casa de Socorros de Corrales, donde lo dejamos… Se tomó la decisión de que procesión continuaría, porque ya entonces nos comprometía la sangre de aquel muchacho… Partimos nuevamente… En el Prado nos echaron encima los camiones militares y ya por el Capitolio se atrincheraron y comenzaron a disparar… Milagrosamente no hubo más muertos… Regresamos a la iglesia con el cuadro de la Virgen que Arnaldo había enarbolado"…Eduardo de la Fuente se conmueve todavía ante el recuerdo de aquel día. Y se indigna todavía al recordar lo que vino después: el gobierno se apropió del cadáver de Arnaldo, el joven militante de la Acción Católica. Sus medios de prensa dijeron que se trataba de un joven revolucionario que había tratado de detener la manifestación de los "esbirros con sotana" y que había sido asesinado desde el interior de la iglesia por el padre Agnelio Blanco, quien, a la sazón, se encontraba en Isla de Pinos. Al tratar de protestar, los familiares del mártir fueron tajantemente advertidos: -"El muerto es de ustedes, pero el entierro es nuestro". Y así fue. Le rindieron honores de combatiente caído en combate y un dirigente comunista, Jesús Soto, despidió el duelo con un encendido discurso revolucionario cuajado de falsedades.Aquel joven cubano fue despojado no solamente de su vida, sino también de su identidad católica. La verdad se supo, de boca en boca, y Cuba se estremeció de dolor. Siete días más tarde el obispo Boza Masvidal y 130 sacerdotes más, serían expulsados de la isla a punta de fusil. Ahora, tantos años después, es justo que esa verdad se divulgue ampliamente y que la memoria de aquel joven católico que ofrendó su vida a los pies de la Santísima Virgen María de la Caridad del Cobre, en testimonio de fe y de amor patrio, sea debidamente desagraviada. En estos días en que honramos de forma especial a la Virgen Mambisa, Arnaldo estará también, sin duda, orando por Cuba.


El domingo 14 de septiembre, a las 3:00 PM, en la Ermita de la Caridad, se ofrecerá una misa de acción de gracias por la vida de Arnaldo Socorro, tras la cual se develará una foto del mártir en el Salón Padre Félix Varela. Todos están invitados.

jueves 11 de septiembre de 2008

11 de Septiembre: Día del Maestro

Rosarito Vera, maestra
de Ariel Ramírez y Féliz Luna
Bienhaiga! niña Rosario
todos los hijos que tiene,
¡millones de argentinitos
vestidos como de nieve!

Con manos sucias de tiza
siembras semillas de letras
y crecen abecedarios
en tu corazón, maestra.

Yo sé los sueños que sueñas
Rosarito Vera, tu vocación,
pide una ronda de blancos delantales
frente al misterio del pizarrón.

Tu oficio, qué lindo oficio,
magia del pueblo en las aulas.
Milagro de alfarería
sonrisa de la mañana.

Palotes, sumas y restas
tus armas son, maestrita,
ganando mansas batallas,
ganándolas día a día.


sábado 28 de junio de 2008

Piececitos

A doña Isaura Dinator.
Piececitos de niño,
azulosos de frío,
¡cómo os ven y no os cubren,
Dios mío!

¡Piececitos heridos
por los guijarros todos,
ultrajados de nieves
y lodos!

El hombre ciego ignora
que por donde pasáis,
una flor de luz viva
dejáis;
que allí donde ponéis
la plantita sangrante,
el nardo nace más
fragante.

Sed, puesto que marcháis
por los caminos rectos,
heroicos como sois
perfectos.

Piececitos de niño,
dos joyitas sufrientes,
¡cómo pasan sin veros
las gentes!
Gabriela Mistral

viernes 27 de junio de 2008

The Prayer

Laudes- Himno ( Viernes de la semana XII)

Por el dolor creyente que brota del pecado,
por no haberte querido de todo corazón,
por haberte, Dios mío, tantas veces negado,
con súplicas te pido, de rodillas, perdón.
Por haberte perdido, por no haberte encontrado,
porque es como un desierto nevado mi oración;
porque es como la hiedra sobre un árbol cortado
el recuerdo que brota cargado de ilusión,
Porque es como la hiedra,
déjame que te abrace,
primero amargamente, lleno de flor después,
y que a ti, viejo tronco, poco a poco me enlace,
y que mi vieja sombra se derrame a tus pies.

Amén

Edith Stein - Sor Teresa Benedicta de la Cruz


"¿De dónde viene este ser que la persona experimenta como recibido? Mi ser, en lo que se refiere al modo en que lo encuentro ya dado y por cómo me hallo en él a mi mísmo, es un ser inconsistente. ¡Yo no soy por mí mismo! Por mí mismo no soy nada, cada instante me encuentro de frente a la nada y tengo que recibir como don, instante tras instante, de nuevo el ser. Y sin embargo este ser inconsistente es ser, y yo en cada instante estoy en contacto con la plenitud del ser.
El devenir y el pasar revelan la idea del ser verdadero, eternamente inmutable. [...] En este ser mío mutable percibo algo duradero. [...] Es la dulce y feliz seguridad del niño sostenido por un brazo robusto, seguridad que, considerada objetivamente no es menos razonable. ¿O sería razonable el niño que viviera en el temor continuo que la madre lo dejara caer?... Dios, por boca de los profetas, me dice que me es más fiel que mi padre y que mi madre, que él es el mismo amor. Entonces reconozco lo razonable de mi confianza en el brazo que me sostiene, y la estupidez de mi temor de caer al vacío, a menos que yo mismo no me suelte del brazo que me sostiene."

Dios en las calles de Nueva York

El evangelio según Saramago

El evangelio de Saramago pasa por el hueco de mis manos.
El evangelio de Saramago me quitó la voz.
El evangelio de Saramago es la historia de nombres olvidados por el bien de todos.
El evangelio de Saramago cuenta medias mentiras a la barriga llena.
El evangelio de Saramago puede ser en Lisboa, en Milán, en París.
El evangelio de Saramago me aburre desde niño.
El evangelio de Saramago terminó felizmente en Berlín.
El evangelio de Saramago sigue escuchándose cerca de las brasas,
igual que una historia de súcubos
sirve para asustar a una muchacha.


Ed Mesa
La Casa Cuba

TESTAMENTO DEL P. CHRISTIAN DE CHERGÉ

( Monasterio de Ntra Sra de Atlas -Tibhirine -Argelia)
Abierto el domingo de Pentecostés, 25 de mayo de 1996 En la noche del 27 al 28 de marzo de 1996, siete monjes del monasterio cisterciense Ntra. Sra. del Atlas, cerca del pueblo de Tibhirine en Argelia, fueron secuestrados por musulmanes fundamentalistas. Fueron ejecutados el 21 de mayo. El Superior de la comunidad, P. Christian de Chergé, había entrado en el monasterio del Atlas en 1969 a la edad de 32 años, siendo ya sacerdote. Hizo su profesión solemne en Atlas en 1976 y fue elegido Prior Titular de la comunidad en 1984. El Padre Christian había estudiado en Roma de 1972 a 1974 y estaba muy implicado en el diálogo interreligioso. Presentamos a continuación su Testamento, escrito más de un año antes de su muerte pero no descubierto hasta después, que ha llegado a ser ya un clásico de la literatura religiosa contemporánea:

TESTAMENTO
Cuando un A-Dios se vislumbra...

Si me sucediera un día --y ese día podría ser hoy-- ser víctima del terrorismo que parece querer abarcar en este momento a todos los extranjeros que viven en Argelia, yo quisiera que mi comunidad, mi Iglesia, mi familia, recuerden que mi vida estaba ENTREGADA a Dios y a este país.

Que ellos acepten que el Único Maestro de toda vida no podría permanecer ajeno a esta partida brutal.

Que recen por mí.

¿Cómo podría yo ser hallado digno de tal ofrenda?

Que sepan asociar esta muerte a tantas otras tan violentas y abandonadas en la indiferencia del anonimato.

Mi vida no tiene más valor que otra vida. Tampoco tiene menos. En todo caso, no tiene la inocencia de la infancia.

He vivido bastante como para saberme cómplice del mal que parece, desgraciadamente, prevalecer en el mundo, inclusive del que podría golpearme ciegamente.

Desearía, llegado el momento, tener ese instante de lucidez que me permita pedir el perdón de Dios y el de mis hermanos los hombres, y perdonar, al mismo tiempo, de todo corazón, a quien me hubiera herido.

Yo no podría desear una muerte semejante. Me parece importante proclamarlo. En efecto, no veo cómo podría alegrarme que este pueblo al que yo amo sea acusado, sin distinción, de mi asesinato. Sería pagar muy caro lo que se llamará, quizás, la "gracia del martirio" debérsela a un argelino, quienquiera que sea, sobre todo si él dice actuar en fidelidad a lo que él cree ser el Islam. Conozco el desprecio con que se ha podido rodear a los argelinos tomados globalmente. Conozco también las caricaturas del Islam fomentadas por un cierto islamismo.

Es demasiado fácil creerse con la conciencia tranquila identificando este camino religioso con los integrismos de sus extremistas. Argelia y el Islam, para mí son otra cosa, es un cuerpo y un alma. Lo he proclamado bastante, creo, conociendo bien todo lo que de ellos he recibido, encontrando muy a menudo en ellos el hilo conductor del Evangelio que aprendí sobre las rodillas de mi madre, mi primerísima Iglesia, precisamente en Argelia y, ya desde entonces, en el respeto de los creyentes musulmanes.

Mi muerte, evidentemente, parecerá dar la razóna los que me han tratado, a la ligera, de ingenuo o de idealista:"¡qué diga ahora lo que piensa de esto!" Pero estos tienen que saber que por fin será liberada mi más punzante curiosidad.

Entonces podré, si Dios así lo quiere, hundir mi mirada en la del Padre para contemplar con El a Sus hijos del Islam tal como El los ve, enteramente iluminados por la gloria de Cristo, frutos de Su Pasión, inundados por el Don del Espíritu, cuyo gozo secreto será siempre, el de establecer la comunióny restablecer la semejanza, jugando con las diferencias.

Por esta vida perdida, totalmente mía y totalmente de ellos,doy gracias a Dios que parece haberla querido enteramentepara este GOZO, contra y a pesar de todo.En este GRACIAS en el que está todo dicho, de ahora en más, sobre mi vida,yo os incluyo, por supuesto, amigos de ayer y de hoy,y a vosotros, amigos de aquí,junto a mi madre y mi padre, mis hermanas y hermanos y los suyos, ¡el céntuplo concedido, como fue prometido!

Y a ti también, amigo del último instante, que no habrás sabido lo que hacías.

Sí, para ti también quiero este GRACIAS, y este "A-DIOS" en cuyo rostro te contemplo. Y que nos sea concedido rencontrarnos como ladrones felices en el paraíso, si así lo quiere Dios, Padre nuestro, tuyo y mío.
¡AMEN! ¡IM JALLAH!
Argel, 1 de diciembre de 1993

Tibhirine, 1 de enero de 1994
Christian.+

martes 13 de mayo de 2008

Maravillosa: Fátima



El 13 de Mayo es la Fiesta de Ntra Sra de Fátima...
Esto también sucede pero es difícil encontrarlo en los medios...El video es del año pasado el 13 de mayo de 2007-

viernes 25 de abril de 2008

Ennio Morricone en la Arena di Verona


Música del film "La Misión"

Pésaj...


"Oh, Señor mi Dios,
oro para que nunca cesen estas cosas:
la arena y el mar,
el rumor de las aguas,
el trueno de los cielos
y la plegaria del hombre."
(Eli, eliShelo igamer leolam.Hajol vehaiam Rishrush shel hamaim,Berak hashamaim,Tfilat adam.)

Bellísima plegaria que se recita en la conclusión del Seder de Pésaj

miércoles 23 de abril de 2008

Oda al tiempo

Dentro de ti tu edad
Creciendo,
Dentro de mí mi edad
Andando.
El tiempo es decidido,
No suena su campana,
Se acrecienta, camina,
Por dentro de nosotros,
Aparece
Como un agua profunda
En la mirada
Y junto a las castañas
Quemadas de tus ojos
Una brizna, la huella
De un minúsculo río,
Una estrellita seca
Ascendiendo a tu boca.
Sube el tiempo
Sus hilos
A tu pelo,
Pero en mi corazón
Como una madreselva
Es tu fragancia
Viviente como el fuego.
Es bello
Como lo que vivimos
Envejecer viviendo.
Cada día
Fue piedra transparente,
Cada noche
Para nosotros
fue una rosa negra,
Y este surco en tu rostro o en el mío
Son piedra o flor,
Recuerdo de un relámpago.
Mis ojos se han gastado en tu hermosura,
Pero tú eres mis ojos.
Yo fatigué tal vez bajo mis besos
Tu pecho duplicado,
Pero todos han visto en mi alegría
Tu resplandor secreto.
Amor, qué importa
Que el tiempo,
El mismo que elevó como dos llamas
O espigas paralelas
Mi cuerpo y tu dulzura,
Mañana los mantenga
O los desgrane
Y con sus mismos dedos invisibles
Borre la identidad que nos separa
Dándonos la victoria
De un solo ser final bajo la tierra.
Pablo Neruda

Narciso Yepes



Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo

Tu Risa

a C.,
tú sabes que eres mi alegría

Quítame el pan, si quieres,
quítame el aire,
pero no me quites tu risa.
No me quites la rosa,

la lanza que desgranas,
el agua que de pronto
estalla en tu alegría,
la repentina ola
de plata que te nace.
Mi lucha es dura y vuelvo

con los ojos cansados
a veces de haber visto
la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome
y abre para mi todas
las puertas de la vida.
Amor mío, en la hora

más oscura desgrana
tu risa, y si de pronto
es que mi sangre mancha
las piedras de la calle,
ríe, porque tu risa
será para mis manos
como una espada fresca.
Junto al mar en otoño,

tu risa debe alzar
su cascada de espuma,
y en primavera, amor,
quiero tu risa como
la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa
de mi patria sonora.
Ríete de la noche,

del día, de la luna,
ríete de las calles
torcidas de la isla,
ríete de este torpe
muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro
los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van,
cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca

porque me moriría

Pablo Neruda

domingo 6 de abril de 2008

Intermezzo



De la Opera "Cavallería Rusticana" de Pietro Mascagni
Dirige el Maestro Ricardo Muti
Festival de Ravenna, 1996. Orquesta del Teatro Comunale di Bologna

Iluminaciones

"...porque el Poeta
que se mira hondo,
después de errabundear
en los abismos,
después de la sombría
trayectoria
de haber perdido amores
y caminos,
se encuentra lo que nunca
le han quitado:
La Claridad,
su ardor por la Palabra,
su pacto irremediable
con lo Vivo,
la fuerza del Amor
que lo convoca,
la alegría perfecta
del Camino."
Fragmento de Iluminaciones (parte 1)
Carolina Lombardi

sábado 5 de abril de 2008

Leo Delibes: Duo de la Flor - Lakmé

VOCES

Voces ideales y amadas
de aquellos que murieron, o de aquellos que han
desaparecido para nosotros como los muertos.
A veces hablan en nuestros sueños;
a veces las escucha nuestro espíritu en el pensamiento.
Y con su rumor por un instante retornan
ecos de la primera poesía de la vida nuestra
como una música, en la noche, lejana, que se apaga.

Konstantino Kavafis

martes 1 de abril de 2008

A tres años de la partida de Juan Pablo II

sábado 29 de marzo de 2008

Pastoral - Beethoven



Karajan

Cántico de las criaturas

Altísimo y omnipotente buen Señor,
tuyas son las alabanzas,la gloria y el honor y toda bendición.
A ti solo, Altísimo, te convienen
y ningún hombre es digno de nombrarte.
Alabado seas, mi Señor,en todas tus criaturas,
especialmente en el Señor hermano sol,
por quien nos das el día y nos iluminas.
Y es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.
Alabado seas, mi Señor,por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas.
Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento
y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo,
por todos ellos a tus criaturas das sustento.
Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual iluminas la noche,
y es bello y alegre y vigoroso y fuerte.
Alabado seas, mi Señor,por la hermana nuestra madre tierra,
la cual nos sostiene y gobierna
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.
Alabado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor,
y sufren enfermedad y tribulación;
bienaventurados los que las sufran en paz,
porque de ti, Altísimo, coronados serán.
Alabado seas, mi Señor,por nuestra hermana muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.
Ay de aquellos que mueranen pecado mortal.
Bienaventurados a los que encontrará en tu santísima voluntad
porque la muerte segunda no les hará mal.
Alaben y bendigan a mi Señor
y denle gracias y sírvanle con gran humildad.

San Francisco de Asís

Gandhi

Si yo pudiera dejarles algún regalo, dejaría acceso al sentimiento de amar la vida de los seres humanos.
La consciencia de aprender todo lo que fue enseñado por los tiempos idos. Para recordar los errores que fueron cometidos y que no se repetirán jamás.
La capacidad de escoger nuevos rumbos.
Les dejaría, si pudiera, el respeto por aquello que es indispensable:
Además del pan, el trabajo.
Además del trabajo, la acción.
Y, si todo faltara, un secreto: “El de buscar en el interior de si mismo la respuesta y la fuerza para encontrar la salida.”

Mahatma Gandhi

viernes 28 de marzo de 2008

La tristecita...


Ariel Ramírez (piano) - Domingo Cura (Percusión) - Atahualpa Yupanqui ( voz)

Mi Argentina por Marechal

“La Patria no ha de ser para nosotros una madre de pechos reventones;
ni tampoco una hermana paralela en el tiempo
de la flor y de la fruta;
ni siquiera una novia que nos pide la sangre
de un clavel o una herida.”
“La Patria no ha de ser para nosotros
nada más que una hija y un miedo inevitable,
y un dolor que se lleva en el costado
sin palabra ni grito.”

del "Heptamerón" de Leopoldo Marechal

jueves 20 de marzo de 2008

Pieta...

Dolorosa

Castellana por esa faz morena
y esos malos puñales y ese duelo
y esas blondas antiguas del pañuelo
y ese pecho con sangre y esa pena.
Castellana por esa faz serena
y esos trajes de negro terciopelo
y ese dulce llorar mirando al cielo
y esos ojos de madre santa y buena.
Y castellana por tener amores
que no se mueren, por tener dolores
más largos que los gozos y estar sola,
llorando sin consuelo por el Hijo
y rogando a los pies de un crucifijo,
lo mismo que si fueras española.

Rafael Sánchez Mazas

Una cruz sencilla...

Hazme una cruz sencilla,
carpintero...
sin añadidos
ni ornamentos...
que se vean desnudos
los maderos,
desnudos
y decididamente rectos:
los brazos en abrazo hacia la tierra,
el astil disparándose a los cielos.
Que no haya un solo adorno
que distraiga este gesto:
este equilibrio humano
de los dos mandamientos...
sencilla, sencilla...
hazme una cruz sencilla, carpintero.

LEÓN FELIPE
(1884-1968)

martes 18 de marzo de 2008

We Shall Overcome



Diana Ross @ 1996 Budapest concert performing 'We Shall Overcome'

Homenaje...

En el 5to Aniversario de la Primavera Negra de Cuba: un homenaje a los prisioneros politicos cubanos:

Ricardo González Alfonso, periodista y poeta condenado a 20 años de prisión en mayo de 2003, escribe desde la cárcel:
" A mis compañeros de causa en Kilo 8"

FICHA

Dieron la orden.
Hurgaron ojal
a hoja
en mi árbol ideológico
desde Adán a mi silveta.
Dieron la orden.
El fígaro en su afán
rasó mi raciocinio
para despojarme de ilusiones
y cabellos.
Dieron la orden.
En un cementerio de papel
con mortajas de tinta
sepultaron mis huellas.
Dieron la orden.
captaron mi semblante
para capturarme mejor
como en el cuento del lobo.
Dieron la orden.
Me asignaron una cifra
para descifrarme
en esa ecuación
donde uno es ninguno.
Dieron la orden
desde siempre:
durante dos décadas
recluirme.
Dieron la orden.
Estoy sin libertad.

Mas soy libre.

Desde la Prisión de Boniato escribió Manuel Vázquez Portal:


"Cuando impone el silencio
su majestad sinfónica
el cielo entra a mi celda.
Entonces no soy pobre
ni estoy solo.
La música esencial

de planetas lejanos
me enriquece y me puebla,
soy el mundo creciendo en una ergástula:
crezco hasta los perdones,

me acerco más a Dios.
Voy prodigando alivio
a todas las afrentas
e ignoro las traiciones.
Quien allanó mi casa
con oculto furor de bayonetas,
quien deformó mi nombre
con falsos argumentos
y quienes me encarcelan,
tendrán como castigo
sólo la oscuridad de todos los olvidos.
No me son importantes los guardianes
-torvos, hoscos, esclavos de afanes superiores-
ni las rejas detienen mi rauda ensoñación.
La libertad,
un pájaro inmortal

que trina en la memoria
se eleva y me traslada.
Abrazo a mi mujer. Acaricio a mis hijos
y vuelvo a mi jergón de prisionero
donde duermo otra vez

como los santos.
Han caído en la trampa
de encerrar lo imposible..."
Prisión de Boniato, mayo de 2003

lunes 17 de marzo de 2008

"La ultima de las libertades humanas..."

"Los que estuvimos en campos de concentración recordamos a los hombres que iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el último trozo de pan que les quedaba. Puede que fueran pocos en número, pero ofrecían pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas -la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias- para decidir su propio camino" (...) Fundamentalmente, pues, cualquier hombre podía, incluso bajo tales circunstancias, decidir lo que sería de él -mental y espiritualmente-, pues aún en un campo de concentración puede conservar su dignidad humana. Dostoyevski dijo en una ocasión: 'Sólo temo una cosa: no ser digno de mis sufrimientos' y estas palabras retornaban una y otra vez a mi mente cuando conocí a aquellos mártires cuya conducta en el campo, cuyo sufrimiento y muerte, testimoniaban el hecho de que la libertad íntima nunca se pierde. Puede decirse que fueron dignos de sus sufrimientos y la forma en que los soportaron fue un logro interior genuino. Es esta libertad espiritual, que no se nos puede arrebatar, lo que hace que la vida tenga sentido y propósito."
Vicktor Frankl
"El Hombre en busca de sentido"
(La Vida en el campo)

Poeta

Un Hombre que camina por el campo,
y ve extendido, entre dos troncos verdes,
un hilillo e araña blanquecino
balanceándose un poco al aire leve.

Y levanta el bastón para romperlo,
y ya lo va a romper, y se detiene...


Baldomero Fernandez Moreno
1928

Adagietto



Gustav Mahler: Sinfonía Nº5 Mov 4
Dirige:Zubin Mehta

El mar...

Para mi pobre cuerpo dolorido,
para mi triste alma lacerada,
para mi yerto corazón herido,
para mi amarga vida fatigada...
¡el mar amado, el mar apetecido,
el mar, el mar, y no pensar nada...!
Manuel Machado
(Fragmento de "Ocaso")

domingo 16 de marzo de 2008

Sanctus

Misa Criolla de Airel Ramírez (al piano), canta José Carreras, en la Percusión: Domingo Cura...
Disfruten....



Domingo de Ramos- 16 de Marzo de 2008

viernes 14 de marzo de 2008

Ennio Morricone - Cinema Paradiso

Borges

El Enamorado

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lámparas y la línea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.

Debo fingir que en el pasado fueron
Persépolis y Roma y que una arena
sutil midió la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.

Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.

Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Sólo tú eres. Tú, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.

Jorge Luis Borges


1899-1986

Rostropovich interpreta a Dvorak

De la ficción a la realidad, de Kundera a Rostropovich en este link la Carta abierta de Mstislav Rostropovich a los periódicos Pravda, Izvestia, Literaturnaya Gaseta y Cultura Soviética

Después la música:

La aberración del comunismo...en un relato de Kundera

"A los que creen que los regímenes comunistas en Europa Central son exclusivamente producto de seres criminales, se les escapa una cuestión esencial: los que crearon estos regímenes criminales no fueron los criminales, sino los entusiastas, convencidos de que habían descubierto el único camino que conduce al paraíso. Lo defendieron valerosamente y para ello ejecutaron a mucha gente...
Más tarde se llegó a la conclusión generalizada de que no existía paraíso alguno, de modo que los entusiastas resultaron ser asesinos.
En aquel momento todos empezaron a gritarles a los comunistas: ¡Sois los responsables de la desgracia del país (empobrecido y despoblado), de la pérdida de su independencia (cayó en poder de Rusia), de los asesinatos judiciales!
Los acusados respondían: ¡No sabíamos! ¡Hemos sido engañados! ¡Creíamos de buena fe! ¡En lo más profundo de nuestra alma, somos inocentes!
La polémica se redujo por lo tanto a la siguiente cuest ión: ¿En verdad no sabían? ¿O sólo aparentaban no saber?
Tomás seguía atentamente esta polémica (la seguían los diez millones de habitantes de la nación checa) y opinaba que había comunistas que no eran del todo inocente s (inevitablemente tenían que haber sabido algo de los horrores que habían ocurrido y no cesaban de ocurrir en la Rusia postrevolucionaria). Sin embargo, es probable que la mayoría de ellos, en efecto, no supiera nada.
Y llegó a la conclusión de que la cuestión fundamen tal no es: ¿sa bían o no sa bían?, sino: ¿es inocente el hombre cuando no sabe?, ¿un idiota que ocupa el trono está libre de toda culpa sólo por ser idiota?
Supongamos que un fiscal checo que a comienzos de los años cincuenta pidió la pena de muerte para un inocente fue engañado por la policía secreta rusa y por el gobierno de su país. Pero ¿cómo es posible que hoy, cuando sabemos ya que las acusaciones eran absurdas y los ejecutados inocentes, ese mismo fiscal defienda la limpieza de su alma y se dé golpes de pecho? ¡Mi conciencia está limpia, no sabía, creía de buena fe! ¿No reside precisamente su irremediable culpa en ese «¡no sabía!, ¡creía de buena fe!»?
Y fue entonces cuando Tomás recordó la historia de Edipo: Edipo no sabía que dormía con su propia madre y, sin embargo, cuando comprendió de qué se trataba, no se sintió inocente. Fue incapaz de soportar la visión de lo que había causado con su desconocimiento, se perforó los ojos y se marchó de Tebas ciego.
Tomás oía los gritos de todos los comunistas que defendían su limpieza interior y se decía: Por culpa de vuestro desconocimiento este país ha perdido quizá por siglos su libertad, ¿y vosotros gritáis que os sentís inocentes? ¿Cómo sois capaces de seguir presenciándolo? ¿Cómo es que no estáis aterrados? ¿Es que conserváis la vista? ¡Si tuvieseis ojos, deberíais atravesároslos y marcharos de Tebas! Aquella comparación le gustaba tanto que la utilizaba con frecuencia en las conversaciones con sus amigos y, con el paso del tiempo, iba expresándola con formulaciones cada vez más precisas y elegantes.
Leía entonces, como todos los intelectuales, el semanario editado por la Unión de Escritores Checos, con una tirada de alrededor de 300.000 ejemplares, que habla logrado una considerable autonomía dentro del régimen y hablaba de cosas de las que otros no podían hablar públicamente. Por eso en el periódico de los escritores se hablaba también de quién y cómo era culpable de los asesinatos judiciales durante los procesos politicos al comienzo del régimen comunista.
En todas estas polémicas se repetía siempre la misma pregunta: ¿sabían o no sabían?
Tomás creía que esta cuestión era secundaria y por eso escribió un día sus ideas sobre Edipo y las envió al semanario. Al cabo de un mes recibió respuesta. Le invitaron a que pasara por la redacción. Cuando llegó, lo recibió un redactor de escasa estatura, erguido como una regla, y le propuso que modificase la sintaxis en una frase. El texto se publicó en la penúltima página, en la sección de cartas de los lectores.
Tomás no quedó satisfecho. Se habían tomado la molestia de invitarle a visitar la redacción para que les autorizase a modificar la sintaxis, pero después, sin pregunt arle nada, recort aron notablement e su texto, de modo que sus ideas se vieron reducidas exclusivamente a la tesis básica (considerablemente esquemática y agresiva) y dejaron de gustarle.
Eso sucedió en 1968. En el poder estaba Alexander Dubcek y con él los comunistas que se sentían culpables y estaban dispuestos a reparar de algún modo las culpas contraídas. Pero los otros comunistas, los que gritaban que eran inocentes, tenían miedo de que la nación indignada los juzgara. Por eso iban diariamente a quejarse a la embajada rusa y a pedir ayuda. Cuando se publicó la carta de Tomás, gritaron: ¡Hasta aquí podíamos llegar! ¡Ya se escribe úblicamente que nos tienen que arrancar los ojos!
Y dos o tres me ses más tard e los ruso s decidieron que en su virreinato las discusiones libres eran intolerables, y una noche su ejército ocupó la patria de Tomás.

Cuando Tomás regresó de Zurich a Praga, volvió a trabajar en su hospital como antes. Pero un buen día lo, llamó el director.
—Al fin y al cabo, colega —le dijo-, usted no es un escritor ni un periodista, ni un salvador de la nación, sino un médico y un científico. No me gustaría perderlo y haré todo lo posible por mantenerlo aquí. Pero es necesario que retire lo que ha dicho en el artículo sobre Edipo. ¿Tiene usted mucho interés en ese artículo?
—Señor director —dijo Tomás recordando cómo le habían amputado una tercera parte del texto-, jamás ha habido nada que me importase menos.
—Ya sabe de qué se trata -dijo el director. Lo sabía: en la balanza había dos cosas: por una parte su honor (que consistía en no retirar las afirmaciones que había hecho), por la otra aquello que se había acostumbrado a considerar como el sentido de su vida (su trabajo científico y médico).
El director continuó:
—Esto de exigir que la gente reniegue públicamente de lo que ha dicho tiene algo de medieval. ¿Qué significa «renegar»? En nuestra época una idea sólo puede ser refutada y no tiene sentido renegar de ella. Y dado que, estimado colega, renegar de una idea es algo imposible, sencillamente verbal, formal, mágico, no encuentro ningún motivo para que no haga usted lo que desean. En una sociedad gobernada por el terror, no hay ninguna declaración que sea vinculante, son declaraciones forzadas y las personas honradas están obligadas a no tomarlas en cuenta, a no oírlas. Tal como le digo, colega, es importante para mí, y lo es para sus pacientes, que continúe usted trabajando.
—Creo que tiene razón —dijo Tomás con cara de infelicidad.
—¿Pero? -preguntó el director tratando de adivinar su pensamiento.
—Temo que me daría vergüenza.
—¿Tiene usted una opinión tan elevada de la gente que le rodea como para que le importe lo que vayan a pensar?
—No, la opinión que tengo de ellos no es demasiado elevada.
—Además —añadió el director—, me han asegurado que no se trata de una declaración pública. Son unos burócratas. Lo que necesitan es tener en sus expedientes constancia de que usted no está en contra del régimen para poder defenderse en caso de que alguien los atacase por haberle dejado trabajar en su puesto. Me han dado garantías de que la declaración será una cuestión privada entre usted y ellos y de que no está previsto hacerla pública.
—Déjeme una semana para pensarlo -dijo Tomás para terminar la conversación.

Tomás estaba considerado como el mejor cirujano del hospital. Se decía que el director, al que ya le faltaba poco para jubilarse, le dejaría pronto su puesto. Cuando se supo la noticia de que los organismos directivos le habían pedido una declaración autocrítica, nadie puso en duda que Tomás fuera a obedecer.
Eso fue lo primero que le sorprendió: pese a que nunca había dado motivo para ello, la gente se sentía más inclinada a apostar por su inmoralidad que por su moralidad. La segunda cuestión sorprendente era la reacción que producía su supuesta actitud. Podríamos dividir esas reacciones en dos tipos básicos:
El primer tipo de reacciones era el que manifestaban aquellos que se habían visto obligados (ellos mismos o quienes los rodeaban) a renegar de algo, a manifestar su apoyo al régimen de ocupación o estaban dispuestos a hacerlo (aunque fuera a disgusto; nadie lo hacía por placer).
Esta gente le sonreía con una sonrisa especial, que hasta entonces desconocía: con la tímida sonrisa de aprobación del conspirador. Es la sonrisa de dos hombres que se encuentran por casualidad en un burdel; les da un poco de vergüenza y al mismo tiempo se alegran de que la vergüenza sea mutua; surge entre ellos una especie de fraternidad que los une.
Le sonreían aún más contentos porque él nunca había tenido fama de conformista. Por eso su prevista aceptación de la propuesta del director era una muestra de que la cobardía iba convirtiéndose en norma de conducta y de que pronto dejaría de ser vista como tal. Esta gente nunca había sido amiga suya. Tomás advirtió con temor que, si en efecto hiciese la declaración que le había pedido el director, lo invitarían a tomar una copa a su casa y pretenderían hacerse amigos suyos.
El segundo tipo de reacciones se refería a la gente que había sufrido (ellos mismos o quienes los rodeaban) persecuciones, a quienes se negaban a aceptar ningún tipo de compromiso con el régimen de ocupación o a aquellos a los que nadie les exigía que aceptaran ningún compromiso (que hicieran ninguna declaración), quizá porque eran demasiado jóvenes para haberse visto implicados en nada y estaban convencidos de que, si se lo hubieran pedido, no lo habrían hecho. Uno de ellos, el médico S., un joven de mucho talento, le preguntó a Tomás:
—¿Qué, ya la hiciste?
-¿De qué me hablas? —le preguntó Tomás.
—De tu declaración —dijo S.
No lo decía con mala intención. Incluso sonreía. Era una sonrisa completamente distinta, otra de las sonrisas del voluminoso herbario de las sonrisas: una sonrisa de feliz superioridad moral.
Tomás dijo:
—Oye ¿tú qué sabes de mi declaración? ¿La has leído?
—No —respondió S.
—Entonces no hables de lo que no sabes —dijo Tomás.
S. seguía sonriendo tranquilamente:
—Todos sabemos cómo funciona esto. Esas declaraciones se escriben en forma de carta al director o al ministro o al que sea, y éste promete que la carta no se publicará para que el que la escribe no se sienta humillado. ¿Es así?
Tomás se encogió de hombros y siguió escuchando.
-Después archiva la declaración tranquilamente en su cajón, pero el que la escribió sabe que puede publicarse en cualquier momento. Por eso nunca podrá decir nada, ni criticar nada, ni protestar por nada, porque en ese caso se publicaría su declaración y él quedaría deshonrado ante todos. A decir verdad es un método bastante amable. Los hay peores.
—Sí, es un método muy amable —dijo Tomás—, pero me gust aría saber quién te dijo que yo he aceptado entrar en semejante juego.
Se encogió de hombros pero la sonrisa no desapareció de su rostro.
Tomás se dio cuenta de una cosa curiosa. \Todos le sonríen, todos desean que escriba esa declaración, todos se alegrarían!
Los primeros se alegran de que la inflación de cobardía trivialice su actitud y les devuelva el honor perdido. Los otros ya se han acostumbrado a considerar su honor como un privilegio especial al que no quieren renunciar. Por eso tienen por los cobardes un amor secreto; sin ellos su coraje se convertiría en un esfuerzo corriente e inútil que no suscitaría la admiración de nadie. Tomás no podía soportar aquellas sonrisas y le daba la impresión de que las veía en todas partes,
incluso en la cara de los desconocidos que pasaban por la calle. No podía dormir. ¿Y eso? ¿Es tal la importancia que les
atribuye? No. La opinión que esa gente le merece no es buena y se enfada consigo mismo por sentirse tan afectado por esas miradas. Es algo que carece de lógica. ¿Cómo es posible que alguien que estime tan poco a la gente, dependa tanto de su opinión ? Su profunda desconfianza hacia la gente (sus dudas con respecto a que tengan derecho a decidir acerca de lo que a él le concierne y a juzgarlo) tuvo probablemente algo que ver en la elección de su profesión, que descartaba cualquier posibilidad de relación con el público. Cuando alguien elige, por ejemplo, una carrera política, opta libremente por hacer del público su juez, en la ingenua y manifiesta confianza de que logrará su favor. Un eventual rechazo de las masas le estimula para lograr metas aún más difíciles, del mismo modo en que la dificultad de un diagnóstico estimulaba a Tomás.
El médico (a diferencia del político o del actor) sólo es juzgado por sus pacientes y por sus colaboradores más próximos, o sea entre cuatro paredes y a la vista de sus jueces. Puede responder inmediatamente a las miradas de quienes lo juzgan con su propia mirada, puede explicarse o defenderse. Pero ahora Tomás se encontraba (por primera vez en la vida) en una situación en la que se fijaba en él un número de ojos mayor de lo que era capaz de registrar. No podía responderles ni con una mirada suya ni con palabras. Estaba a su merced. Se hablaba de él en el hospital y fuera del hospital (en aquella época, Praga, nerviosa, comunicaba las noticias acerca de quién había defraudado, quién había denunciado, quién había colaborado, con la extraordinaria rapidez de un tamtam africano), y él lo sabía pero no podía hacer nada por remediarlo. El mismo estaba sorprendido de lo insoportable que aquello le resultaba y de la sensación de pánico que le invadía. El interés que aquella gente sentía por él le resultaba tan desagradable como una aglomeración o como el contacto de la gente que nos arranca la ropa en nuestras pesadillas.
Fue a ver al director y le comunicó que no escribiría nada.
El director apretó su mano con mucha mayor fuerza que otras veces y le dijo que había previsto esa decisión. Tomás dijo:
—Señor director, quién sabe si no será posible que usted me mantenga aquí aunque yo no haga esa declaración —dándole a entender que sería suficiente que todos sus colegas amenazasen con presentar la dimisión en caso de que obligasen a Tomás a marcharse. Pero a nadie se le ocurrió amenazar con la dimisión y al cabo de un tiempo (el director le estrechó la mano aún con mayor fuerza que la vez anterior, le dejó marcas) Tomás tuvo que abandonar su puesto en el hospital.
Primero fue a parar a una clínica rural a unos ochenta kilómetros de Praga. Tenía que coger el tren todos los días, y regresaba con un cansancio mortal. Un año más tarde consiguió un puesto mucho más cómodo, aunque de menor importancia, en un ambulatorio de la periferia. Ya no podía dedicarse a la cirugía y tenía que ejercer como médico de cabecera. La sala de espera estaba repleta, apenas podía dedicarle cinco minutos a cada caso; les recetaba aspirinas, escribía los certificados de baja para sus empresas y los mandaba al especialista. Ya no se consideraba médico sino oficinista.
Allí fue a visitarlo en una ocasión, cuando ya terminaba de pasar consulta, un hombre de unos cincuenta años; una ligera obesidad le añadía cierta prestancia. Se presentó como funcionario del Ministerio del Interior e invitó a Tomás al bar de enfrente.
Pidió una botella de vino. Tomás se resistió:
—He venido en coche. Si me coge la policía, me quitarán el carnet de conducir.
El hombre del Ministerio del Interior se sonrió:
-Si le pasase algo, basta con dar mi nombre- y le dio a Tomás su tarjeta en la que figuraba su nombre (seguro que falso) y el teléfono del Ministerio. Después se puso a hablar, durante largo rato, de lo mucho que apreciaba a Tomás. En el Ministerio todos lamentan que un cirujano de su talla tenga que recetar aspirinas en un ambulatorio de la periferia. Le dio a entender indirectamente que la policía, aunque no puede decirlo en voz alta, no está de acuerdo con el procedimiento excesivamente drástico por el cual se priva a destacados especialistas de sus puestos de trabajo.
Hacía mucho tiempo que a Tomás no lo elogiaba nadie, así que oía muy atentamente al señor obeso y se sorprendía de la precisión y el detalle con que estaba informado de sus éxitos profesionales. ¡Qué indefenso está el hombre ante los elogios! Tomás no podía evitar tomar en serio lo que decía el hombre del Ministerio.
Pero no era sólo por vanidad. Era más que nada por falta de experiencia. Si está usted sentado cara a cara con alguien que es afable, respetuoso, cortés, es muy difícil darse cuenta permanentemente de que nada de lo que dice es verdad, de que ninguna de sus afirmaciones es sincera. No creer (permanente y sistemáticamente, sin un momento de duda) requiere un enorme esfuerzo y exige entrenamiento, es decir interrogatorios policiales frecuentes. A Tomás le faltaba este entrenamiento. El hombre del Ministerio seguía:
—Sabemos, estimado doctor, que tenía usted en Zurich una excelente posición. Y valoramos su actitud al regresar. Eso ha sido estupendo. Usted sabía que su sitio era éste —y después añadió, como si le estuviera echando algo en cara a Tomás—: ¡ Pero su sitio está en el quirófano!
—Estoy de acuerdo —dijo Tomás.
Se produjo una breve pausa y el hombre del Ministerio dijo con voz compungida:
-Pero dígame, doctor, ¿usted cree de verdad que habría que atravesarles los ojos a los comunistas?
¿No le parece raro que pueda decir eso una persona como usted que le ha devuelto la salud a tanta
gente?
-Esto es absurdo -objetó Tomás-. Lea atentamente lo que yo escribí.
—Lo he leído —dijo el hombre del Ministerio con una voz que pretendía ser muy triste.
—¿Y acaso escribí que hay que atravesarles los ojos a los comunistas?
-Todos lo entendieron así -dijo el hombre del Ministerio y su voz era cada vez más triste.
—Si hubiera leído usted el texto completo, tal como lo escribí, jamás se le hubiera ocurrido eso.
—¿Cómo? —aguzó el oído el hombre del Ministerio—. ¿No publicaron el texto tal como usted lo escribió?
—Lo recortaron.
—¿Mucho?
—Como un tercio.
El hombre del Ministerio parecía sinceramente indignado:
—Pues eso no fue juego limpio por parte de ellos.
Tomás se encogió de hombros.
-¡Debía haber protestado! ¡Debía haber exigido una rectificación!
-No ve que inmediatamente después llegaron los rusos. Todos teníamos otras preocupaciones -dijo Tomás.
-¿Pero por qué tiene que creer la gente que usted, un médico, quería que alguien le arrancara los ojos a la gente?
—Pero si mi artículo se publicó en la parte de atrás, con las cartas de los lectores. Nadie se fijó en él.
Únicamente la embajada rusa, porque le vino bien.
-¡No diga eso, doctor! Yo mismo he hablado con mucha gente que había leído su artículo y estaba asombrada de que usted lo hubiera podido escribir. Pero ahora todo está mucho más claro al explicarme usted que el artículo no fue publicado tal como usted lo escribió. ¿Fueron ellos los que se lo encargaron?
—No —dijo Tomás—, se lo mandé yo.
—¿Usted los conoce?
—¿A quiénes?
—A los que publicaron su artículo.
-No.
—¿No habló nunca con ellos?
—Me invitaron una vez a la redacción.
—¿Para qué?
—Por lo del artículo.
—¿Y con quién habló?
—Con uno de los redactores.
-¿Cómo se llamaba?
Hasta ese momento Tomás no se había dado cuenta de que estaba siendo interrogado. De pronto le dio la impresión de que cualquier cosa que dijera podía poner a alguien en peligro. Por supuesto sabía el nombre de aquel redactor, pero lo negó: «No lo sé».
—Pero doctor —dijo el hombre con un tono lleno de indignación por la insinceridad de Tomás—: ¡Le habrá dicho su nombre al recibirle!
Resulta tragicómico que nuestra buena educación se convierta en aliada de la policía. No sabemos mentir. El imperativo «¡di la verdad!» que nos inculcaron mamá y papá actúa hasta tal punto de forma automática que incluso ante el policía que nos interroga nos da vergüenza mentir. Es más fácil para nosotros discutir con él, insultarlo (lo cual no tiene sentido alguno) que mentirle descaradamente (que es lo único lógico que podemos hacer).
Cuando el hombre del Ministerio del Interior le reprochó su falta de sinceridad, Tomás estuvo a punto de sentirse culpable; tuvo que superar una especie de obstáculo interno para continuar mintiendo: -Seguramente se presentó -dijo-, pero el nombre no me decía nada y enseguida lo olvidé.
—¿Qué aspecto tenía?
El redactor que había hablado con él era pequeño y tenía el pelo rubio muy corto. Tomás trató de elegir los rasgos opuestos:
—Era alto. Tenía el pelo largo y negro.
—Ah -dijo el hombre del Ministerio-, ¡ y la mandíbula saliente!
—Sí -dijo Tomás.
-Un poco encorvado.
—Sí —coincidió Tomas una vez más y se dio cuenta de que el hombre del Ministerio había identificado a la persona en cuestión.
Tomás no sólo acababa de delatar a un pobre redactor, sino que además su delación era falsa.
—¿Y por qué le llamaron? ¿De qué hablaron?
—Se trataba de una modificación de la sintaxis.
Aquello sonaba como una excusa ridicula. El hombre del Ministerio volvió a indignarse y asombrarse de que. Tomás no quisiera decirle la verdad:
-¡Pero doctor! ¡Hace un rato me dijo que le habían recortado una tercera parte del texto y ahora me dice que estuvieron discutiendo de un cambio en la sintaxis! ¡Eso no es lógico!
Para Tomás la respuesta ya era más fácil porque lo que decía era la pura verdad:
—No es lógico pero es así -sonrió—: Me pidieron que les permitiese modificar la sintaxis en una frase y después redujeron el artículo en un tercio.
El hombre del Ministerio volvió a hacer con la cabeza un gesto como si no pudiera comprender una actitud tan inmoral y dijo:
—Esa gente no se ha comportado correctamente con usted.
Terminó su copa de vino y concluyó:
—Estimado doctor, ha sido usted víctima de una manipulación. Sería una lástima que tuvieran que pagar las consecuencias usted y sus pacientes. Nosotros sabemos de su nivel profesional. Ya veremos lo que se puede hacer. Le estrechó cordialmente la mano a Tomás. Después salieron del bar y cada uno cogió su coche.
Tras el encuentro Tomás se quedó con un humor de perros. Se reprochaba haber aceptado el tono jovial de la conversación. ¡Ya que no se había negado a hablar con el policía (no estaba preparado para semejante situación, no sabía qué prescribía la ley), al menos tenía que haberse negado a tomar una copa de vino con él en el bar, como si fuese un amigo! ¿Qué pasaría si lo hubiese visto alguien que conociera a aquel hombre? ¡Pensaría que Tomás está al servicio de la policía! ¿Y por qué ha tenido que decirle que el artículo fue recortado? ¿Para qué le dio, sin ninguna necesidad, esa información? Estaba absolutamente descontento de sí mismo.
Dos semanas más tarde el hombre del Ministerio regresó. Pretendía que fueran otra vez al bar de enfrente, pero Tomás le pidió que permaneciera en el consultorio.
—Comprendo, doctor —sonrió.
Aquella frase despertó la atención de Tomás. El hombre del Ministerio había hablado como un ajedrecista que le confirma a su contrincante que en la jugada anterior ha cometido un error. Se habían sentado en dos sillas, uno frente al otro y entre ambos estaba el escritorio de Tomás. Al cabo de unos diez minutos, durante los cuales hablaron de la epidemia de gripe que alcanzaba en aquel momento su apogeo, el hombre dijo:
-He estado meditando sobre su caso, doctor. Si se tratase únicamente de usted, la cosa sería sencilla.
Pero tenemos que tener en cuenta la opinión pública. Queriendo o sin querer, con su artículo contribuyó a impulsar la histeria anticomunista. No puedo ocultarle que incluso hemos recibido una propuesta para que se le exijan a usted responsabilidades penales por ese artículo. Hay un párrafo que lo contempla. Incitación pública a la violencia.
El hombre del Ministerio se calló y miró a Tomás a los ojos.
Tomás se encogió de hombros.
El hombre volvió nuevamente al tono amistoso:
-Hemos rechazado esas propuestas. Cualquiera que sea su responsabilidad, a la sociedad le interesa que trabaje en el puesto en el que mejor provecho puede sacar a su capacidad. Su director lo estima a usted mucho. Y también tenemos información de sus pacientes. ¡Es usted un gran especialista, doctor! Nadie puede exigirle a un médico que entienda de política. Usted se dejó engañar. Habría que dejar las cosas en su justo lugar. Por eso querríamos proponerle un texto para la declaración que, a nuestro juicio, debería hacer para la prensa. Ya nos ocuparíamos nosotros de que se publicara en el momento adecuado —y le dio a Tomás un papel.
Tomás leyó lo que estaba escrito y se horrorizó. Era mucho peor que lo que dos años antes le había pedido su director. Aquello no era solamente una retractación total con respecto al artículo sobre Edipo. Había frases sobre el amor a la Unión Soviética, sobre la fidelidad al partido comunista, había una condena a los intelectuales que al parecer querían arrastrar al país a una guerra civil, pero, sobre todo, había una denuncia contra los redactores del semanario de la Unión de Escritores, incluido el nombre del redactor alto y encorvado (Tomás no había hablado nunca con él pero sabía su nombre y le conocía de ver su foto en la prensa), que habían deformado conscientemente su artí culo para cambiarle el sentido y transformarlo en una proclama contrarrevolucionaria; según parece eran demasiado cobardes para escribir ellos mismos un artículo así y trataron de aprovecharse de un ingenuo médico.
El hombre del Ministerio percibió el gesto de horror que había en los ojos de Tomás. Se inclinó y le dio una amistosa palmada en la rodilla por debajo de la mesa:
—¡Estimado doctor, eso no es más que una sugerencia! Tómese tiempo para pensarlo y, si quiere modificar alguna frase, por supuesto podemos llegar a un acuerdo. ¡ Al fin y al cabo el texto es suyo!
Tomás le devolvió el papel al policía como si le diese miedo tenerlo un segundo más en sus manos. Era casi como si creyera que alguien fuera algún día a buscar en él sus huellas dactilares.
En lugar de coger el papel, el hombre del Ministerio extendió con fingida sorpresa los brazos (era el mismo gesto que emplea el Papa para bendecir a las masas desde su balcón):
-Pero doctor, ¿por qué me lo devuelve? Quédeselo. Ya lo meditará tranquilamente en su casa. Tomás hizo un gesto de negación con la cabeza, manteniendo pacientemente el papel en la mano extendida. El hombre del Ministerio dejó de imitar al Papa durante la bendición y al fin tuvo que coger el papel.
Tomás tenía la intención de decirle con toda energía que no pensaba escribir ni firmar jamás ningúntexto de ese tipo. Pero finalmente optó por otro tono. Dijo con suavidad:
-No soy un analfabeto. ¿Por qué iba a firmar algo que no he escrito yo mismo?
—Bien, doctor, podemos hacerlo al revés. Usted primero lo escribe y después lo revisamos los dos juntos. Lo que ha leído podrá servirle al menos como modelo.
¿Por qué no rechazó enseguida la proposición del policía con toda energía? Seguramente le pasó por la cabeza la siguiente idea Este tipo de declaraciones sirve para desmoralizar a todo el país (ésa es evidentemente la estrategia general de los rusos), pero en su caso la policía persigue probablemente algún objetivo concreto: es posible que estén preparando un proceso contra los redactores del semanario en el que Tomás escribió su artículo. Si eso es así, necesitan la declaración de Tomás como prueba en el juicio y como parte de la campaña de prensa que organizarán contra los redactores. Si ahora se negase tajante y enérgicamente, correría el riesgo de que la policía publicase el texto, tal como estaba preparado, falsificando su firma. ¡Ningún periódico publicaría una rectificación suya! ¡No habría nadie en el mundo que creyese que no lo había ni escrito ni firmado!
Comprendió que la gente, al ver a alguien moralmente humillado, se alegraba demasiado como para permitir que sus explicaciones le privaran de su placer.
Al darle a la policía esperanzas de que fuera a escribir algún tipo de declaración, había logrado ganar tiempo. Al día siguiente presentó por escrito la dimisión a su puesto. Suponía (correctamente) que en cuanto descendiese voluntariamente al puesto más bajo de la escala social (al que en aquella época habían descendido, por lo demás, miles de intelectuales de otras especialidades), la policía perdería todo poder sobre él y dejaría de ocuparse de su persona. En tales circunstancias no iban a poder publicar una declaración suya, porque carecería de credibilidad. Y es que esas vergonzosas declaraciones públicas van siempre ligadas al ascenso y no a la caída de los firmantes. Pero en Bohemia los médicos son empleados del Estado y el Estado puede admitir o no sus dimisiones. El empleado con el que Tomás trató el tema de su dimisión conocía su nombre y le apreciaba. Trató de convencerlo de que no dejase su puesto. De pronto Tomás se dio cuenta de que no estaba en absoluto seguro de haber decidido correctamente. Pero se sentía ligado a su decisión por una especie de promesa de fidelidad y la mantuvo. Y así se convirtió en limpiador de escaparates... "
Fragmento del libro "La Insoportable levedad del ser" de Milan Kundera.

domingo 9 de marzo de 2008

Chopin por Arthur Rubinstein

La Lluvia

Bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
el tiempo en que la suerte venturosa
le reveló una flor llamada rosa
y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
alegrará en perdidos arrabales
las negras uvas de una parra en cierto

patio que ya no existe. La mojada
tarde me trae la voz, la voz deseada,
de mi padre que vuelve y que no ha muerto

Jorge Luis Borges

viernes 29 de febrero de 2008

Edith Piaf -L' hymne A L'amour

Confianza


Mientras haya
alguna ventana abierta,
ojos que vuelven del sueño,
otra mañana que empieza.
Mar con olas trajineras
-mientras haya-
trajinantes de alegrías,
llevándolas y trayéndolas.
Lino para la hilandera,
árboles que se aventuren,
-mientras haya-
y viento para la vela.
Jazmín, clavel, azucena,
donde están, y donde no
en los nombres que los mientan.
Mientras haya
sombras que la sombra niegan,
pruebas de luz, de que es luz
todo el mundo, menos ellas.
Agua como se la quiera
-mientras haya-
voluble por el arroyo,
fidelísima en la alberca.
Tanta fronda en la sauceda,
tanto pájaro en las ramas
-mientras haya-
tanto canto en la oropéndola.
Un mediodía que acepta
serenamente su sino
que la tarde le revela.
Mientras haya
quien entienda la hoja seca,
falsa elegía, preludio
distante a la primavera.
Colores que a sus ausencias
-mientras haya-
siguiendo a la luz se marchan
y siguiéndola regresan.
Diosas que pasan ligeras
pero se dejan un alma
-mientras haya-
señalada con sus huellas.
Memoria que le convenza
a esta tarde que se muere
de que nunca estará muerta.
Mientras haya
trasluces en la tiniebla,
claridades en secreto,
noches que lo son apenas.
Susurros de estrella a estrella
-mientras haya-
Casiopea que pregunta
y Cisne que la contesta.
Tantas palabras que esperan,
invenciones, clareando
-mientras haya-
amanecer de poema.
Mientras haya
lo que hubo ayer,
lo que hay hoy,
lo que venga.


Pedro Salinas, 1950

Entrevista con Viktor Frank ( en Inglés)



sábado 23 de febrero de 2008

Hay Otras Cosas...

Y aunque las tristes máquinas
sigan funcionando
no te espantes en demasía
amigo mío...
Cuando los pedantes nos invitaron
a observar
de qué fría mecánica
los acontecimientos
debían dimanar...
Nuestras almas dijeron
en las sombras:
" Tal vez sí...
...pero hay Otras Cosas"

G. K. Chesterton

Marilyn Horne sings Mon coeur s'ouvre à ta voix

Anoche cuando dormía

Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.
Di, ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
de donde nunca bebí?
Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas
blanca cera y dulce miel.
Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.
Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.

Antonio Machado

El papa Wojtyla en el encuentro ecuménico de Asis

Una joyita de Gustave Thibon...

"Las ideologías llevan la tiranía a su máxima expresión. Cuando se cree saber todo, también secree poder todo, como Dios, que es a la vez omnisciente y omnipotente; no hay ya más freno ni límites, porque el hombre se ha vuelto Dios, con su mismo poder. Los mismos marxistas han dicho en numerosas oportunidades que el déspota ilustrado es el peor de los déspotas, ya que el poder de su voluntad oculta toda la verdad y el bien final. Y es aquí donde surge el peor de los terrores: el terror de las ideologías. Cualquiera sea la resistencia que le opongan las cosas, es necesario que la idea entre por la fuerza en la realidad. En una época en la que no abunda la virtud, para encarnar un ideal hay que sustituir la virtud por el terror. Son las palabras de Robespierre, quien decía: “La revolución reposa sobre dos pilares: la virtud y el terror. La virtud, sin la cual el terror es odioso, y el terror, sin el cual la virtud es impotente”. Al fanático de la ideas no le interesa en absoluto que los resultados prácticos sean totalmente opuestos a los principios. Los de la revolución eran: libertad, fraternidad, igualdad. Con respecto a la libertad, se proclamaba en slogans de la revolución: “que no haya libertad para los enemigos de la libertad”; y los enemigos de la libertad eran aquellos que no tenían las mismas ideas de libertad que los revolucionarios. Con respecto a la fraternidad, podemosafirmar lo mismo; se decía “sé mi hermano o yo te mato”. En cuanto a la igualdad, se vieron surgir nuevos maestros, promotores de la igualdad, que desembocaron en la peor de las desigualdades: la desigualdad del dinero, la desigualdad de la burocracia, el parasitismo. Lo “igualizado” no es lo igual, ya que siendo los hombres desiguales por naturaleza, no es posible volverlos iguales, sino por la fuerza, y para ejercer la fuerza, hay que ser desigual. El despotismo lleva al extremo la desigualdad. Lo que es peor aún, es que el fanatismo de los ideólogos se expande entre la muchedumbre, por un lado por la violencia abierta, o bien por la propaganda, que constituye otra especie de violencia. El fanático tiene siempre algo de apóstol, tiene necesidad de crear fanáticos. Se da entonces una curiosa mezcla donde se confunde la ebullición pasional con la frialdad de la idea. Víctor Hugo dice: “el fanático es ardiente, lo que no le impide estar frío; y es sincero, lo que no le impide ser de mala fe”. Este fanatismo, insisto, tiene siempre un fundamento en lo real, pero deforma, mutila ese núcleo de realidad, en función de la ideología que la inspira. Falsifica las energías y laspasiones que provienen de lo real, para transformarlas en abstracciones; y las abstraccionesson verdaderos monstruos sin entrañas: tienen hambre pero no tienen estómago. Así es el patriotismo nacido de 1789: la patria no es otra cosa que un abanderado al servicio de la ideología revolucionaria: no existe más la verdadera patria. Se sirven del verdadero amor de los hombres hacia la patria, para ponerlo al servicio del falso patriotismo de la idea. Y esto lo vemos claramente en las guerras modernas: no son más guerras de interés, ni de prestigio; son guerras ideológicas. Y como son guerras ideológicas, se convierten en guerras totales."

Fragmento del texto "La Muerte de las Ideologías" discurso pronunciado por Thibon en 1981 en Buenos Aires, en la Universidad del Salvador puede leerse compelto en : http://www.salvador.edu.ar/juri/apuntes/Uncal-%20Filosofia%20del%20D/MuerteIdeologias.pdf

Aria de la Locura - Lucia di Lammermoor



La soprano Svetla Krasteva interpreta el Aria de la Locura y el Spargi di amaro pianto de Lucia di Lammermoor de Donizetti bajo la dirección de Oliver Díaz

De todos modos...

Las personas son irrazonables, inconsecuentes y egoístas,
ÁMALAS DE TODOS MODOS.
Si haces el bien, te acusarán de tener oscuros motivos egoístas,
HAZ EL BIEN DE TODOS MODOS.
Si tienes éxito y te ganas amigos falsos y enemigos verdaderos,
LUCHA DE TODOS MODOS.
El bien que hagas hoy será olvidado mañana,
HAZ EL BIEN TODOS MODOS.
La sinceridad y la franqueza te hacen vulnerable,
SÉ SINCERO Y FRANCO DE TODOS MODOS.
Lo que has tardado años en construir puede ser destruido en una noche,
CONSTRUYE DE TODOS MODOS.
Alguien que necesita ayuda de verdad puede atacarte si le ayudas,
AYÚDALE DE TODOS MODOS.
Da al mundo lo mejor que tienes y te golpearán a pesar de ello,
DA AL MUNDO LO MEJOR QUE TIENES DE TODOS MODOS.

(De un cartel en el muro de Shishu Bhavan,la Casa Infantil de Calcuta.)

AUSENCIA

pensando en Mami...


Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.

Jorge Luis Borges, 1923

Adios Nonino

Astor Piazzolla y su Quinteto Tango Nuevo - Adios Nonino

Poema Conjetural

El doctor Francisco Laprida, asesinado el día 22 de setiembre de 1829 por los montoneros de Aldao, piensa antes de morir:


Zumban las balas en la tarde última.
Hay viento y hay cenizas en el viento,
se dispersan el día y la batalla
deforme, y la victoria es de los otros.
Vencen los bárbaros, los gauchos vencen.

Yo, que estudié las leyes y los cánones,
yo, Francisco Narciso de Laprida,
cuya voz declaró la independencia
de estas crueles provincias, derrotado,
de sangre y de sudor manchado el rostro,
sin esperanza ni temor, perdido,
huyo hacia el Sur por arrabales últimos.
Como aquel capitán del Purgatorio
que, huyendo a pie y ensangrentando el llano,
fue cegado y tumbado por la muerte
donde un oscuro río pierde el nombre,
así habré de caer. Hoy es el término.
La noche lateral de los pantanos
me acecha y me demora. Oigo los cascos
de mi caliente muerte que me busca
con jinetes, con belfos y con lanzas.
Yo que anhelé ser otro, ser un hombre
de sentencias, de libros, de dictámenes
a cielo abierto yaceré entre ciénagas;
pero me endiosa el pecho inexplicable
un júbilo secreto. Al fin me encuentro
con mi destino sudamericano.
A esta ruinosa tarde me llevaba
el laberinto múltiple de pasos
que mis días tejieron desde un día
de la niñez. Al fin he descubierto
la recóndita clave de mis años,
la suerte de Francisco de Laprida,
la letra que faltaba, la perfecta
forma que supo Dios desde el principio.
En el espejo de esta noche alcanzo
mi insospechado rostro eterno. El círculo
se va a cerrar. Yo aguardo que así sea.
Pisan mis pies la sombra de las lanzas
que me buscan. Las befas de mi muerte,
los jinetes, las crines, los caballos,
se ciernen sobre mí... Ya el primer golpe,
ya el duro hierro que me raja el pecho,
el íntimo cuchillo en la garganta .






Jorge Luis Borges, 1943

viernes 22 de febrero de 2008

LA HIGUERA

Porque es áspera y fea,

porque todas sus ramas son grises,
yo le tengo piedad a la higuera.
En mi quinta hay cien árboles bellos,
ciruelos redondos,limoneros rectos
y naranjos de brotes lustrosos.
En las primaveras,
todos ellos se cubren de flores
en torno a la higuera.
Y la pobre parece tan triste
con sus gajos torcidos que nunca
de apretados capullos se viste...
Por eso,
cada vez que yo paso a su lado,
digo, procurando
hacer dulce y alegre mi acento:
«Es la higuera el más bello
de los árboles todos del huerto».
Si ella escucha,
si comprende el idioma en que hablo,
¡qué dulzura tan honda hará nido
en su alma sensible de árbol!
Y tal vez, a la noche,
cuando el viento abanique su copa,
embriagada de gozo le cuente:
¡Hoy a mí me dijeron hermosa!

Juana de Ibarbourou

Prevert: No hay que

No hay que dejar que los intelectuales
jueguen con los fósforos.
Porque, señores,
cuando se lo deja solo
El mundo mental,
Señoooores,
No es muy brillante.
Y no bien está solo
Trabaja arbitrariamente
Erigiéndose por sí mismo
Y según dicen generosamente
en honor de los trabajadores
de la construcción
Un automonumento
Repitámoslo, Señoooores,
Cuando se lo deja solo
El mundo mental
Miente
Monumentalmente.

Jacques Prevert

Chesterton otra vez...


Hay un solo pecado: pensar que el Sol no existe
Una sola blasfemia: que la Verdad es triste
Un peligro temible realmente:
Tener mancas las manos de la mente.

Sacrilegios hay uno tan sólo: hacerse grandes,

Matar igual que Herodes al niño-dios en mí
Ir en avión al cono de los Andes
Para vivir ángel frustrado allí.

Sólo hay un vicio, un vicio:
vivir de té beodo
Y no tocar el vino por no soltar verdades.
Sólo una cosa hay necesaria: Todo.
El resto es vanidad de vanidades.
Gilbert K. Chesterton.